Filmfilicos blog de cine
Home Filmblog Películas A todo gas: Tokyo Race

A todo gas: Tokyo Race

Tercera parte de la saga Fast and Furious, pero que no es la tercera parte cronológica si no la séptima, todo muy normal.

En The Fast and the Furious: Tokyo Drift (A todo gas: Tokyo race), cuenta la historia de Sean Boswell, un joven problemático que es enviado a Japón para vivir con su padre, aficionado a las carreras ilegales descubrirá un nuevo concepto de carreras, el drift.

Lo primero de todo, fue la tercera película en estrenarse de la saga A todo gas, pero cronológicamente pasa después de “A todo gas 6”, básicamente la rodaron para contarnos quien mató a Han, uno de los miembros de la banda de Toretto y familia, porque da igual que seas japonés, negro o de Marte, si trabajas para Toretto, eres de la familia.

Explicado esto, ya nos damos cuenta que es “mierdipeli” porque para que haces una película entera para explicar que han matado a uno que salen en la sexta parte, haz un corto o algo y ya está, pero ojo que aquí no queda la cosa.

Nada más empezar ya ves que algo falla, la escena de un instituto y ya vas pensando, lo han petado van a poner a un chaval de 17 años, chulillo a conducir en carreras de coches y los va a reventar a todos, y no, sale un tío con más entradas que el campo del Valencia C.F. que lo ves y dices “muy joven no es”. El actor en cuestión es Lucas Black y tenía 24 años, pero ahí no queda la cosa porque todos los que aparecen a su alrededor están igual, Twinkie tiene 21, Neela 21, Clay 25 y así todo el reparto, vamos que el director de casting fue al hogar del jubilado a buscar actores.

Luego está el añadir el efecto Matrix porque sí, un coche da vueltas de campana, pues ponlo a cámara lenta por dentro que verás cómo mola ver volar la mierda que tiene dentro el coche, que un coche cae por un barranco y casi mata al protagonista, ponle Matrix que así el espectador se asusta y así con todo lo que tenga algo de emoción.

Y lo que más me ha gustado a mí, la carrera final, una montaña en las afueras de Tokyo, de noche, poca luz, poco sitio para los que la quieren ver, solo pueden verlo desde la meta, año 2006 y todo dios viendo la carrera por un móvil de tapa, que ni tenía ni 1G, que lo ves y piensas, el japonés que está retransmitiendo esto cuando llegue final de mes va a ver la factura y va a abrir tanto los ojos que va a parecer europeo. Japón es una potencia tecnológica avanzada pero no creía yo que habían inventado en 2006 los móviles con tapa que retransmitían en 4K, las conexiones por internet móvil ultrarápidas y los drones con cámara y luego pensaron mejor guárdalo todo en un cajón y me lo sacas en 2017.

Para rematar, el protagonista llega a Japón sin tener ni idea de japonés, uno de los idiomas más difíciles de aprender, no se sabe el tiempo que pasa, pero calculo que ni tres meses y de repente el tipo que no lo has visto en toda la película hablar en japonés decide arrancarse a hablar con el jefe de la Yakuza, así para romper mano y lo habla perfectamente.

El caso es que llevamos tres partes de A todo gas y el argumento sigue siendo el mismo, chico guaperas llega a un sitio, ve a la chica guapa, se enamoran en un segundo pero ésta o tiene novio o uno que le ronda, el chico guapo se enfada con este que resulta ser el más malo del lugar y para arreglarlo se echan unas carreras y la chica para el guaperas.

Curiosidades

Al final de la película, sale Vin Diesel

Mi calificación

“En mi pueblo al Drift se le llama hacer derrapes 2/5”

¡Hasta la próxima, amiguitos!

Artículos similares

Responder

He leído y acepto la política de privacidad de filmfilicos