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Amor sin control - filmfilicos blog de cine

Creo que a la hora de «vender» este film hubo muchos errores que considero una falta de respeto para su director, pero Hollywood y su manera de (mal)tratar las películas como productos, lleva muchas veces a la malinterpretación de los mismos, incluso sin haberlos visto.

Empezando con su título en español (únicamente para España) “Amor sin contrAmor sin control - filmfilicos blog de cineol” y su clasificación como una comedia romántica. No es una comedia romántica, ni siquiera es una comedia. Es una película que se centra en la vida de tres personajes (Mark Ruffalo, Tim Robbins y Josh Gab) al momento de su lucha contra la adicción al sexo, un tema que nada tiene de gracioso y que sin embargo, es lo que se espera al verla catalogada como comedia. La parte romántica de la misma no se ve plasmada en ninguna parte, porque a pesar de que hay momentos de cercanía y de relación con el personaje de Gwyneth Paltrow, no hay nada más que insinúe que se trata de una comedia de este tipo. Por otro lado, el “amor” que titula a la cinta quizás puede ser visto de una sola manera, y es que se puede interpretar como único objeto de amor al sexo, pero paradójicamente nada tiene que ver el amor dentro de esta cinta.

Todo esto para decir, que si se espera una comedia romántica, una hermosa y divertida historia de amor entre Paltrow y Ruffalo e incluso entre Gab y ¿Pink? …si, la cantante, no la van a encontrar. Es una obra que muestra con crudeza la difícil recuperación de la adicción al sexo, cómo esto puede a su vez conllevar a otra rama de adicciones como la adicción a los meetings y conferencias en los que se desarrolla gran parte de la película y donde vemos a sus personajes haciendo todo lo que está en su poder para no dejar de asistir. La cura se vuelve posteriormente también una adicción de la cual resulta muy difícil salir, así como la relación entre sus participantes.

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El film es un retrato de la realidad que rodea a dicho sujeto y que en ocasiones es tan caricaturesco que se vuelve gracioso. Tal estilo de vida puede hacernos reír por un rato debido a la morbosidad que puede traer consigo y que hallamos divertida, pero para una persona que se identifique específicamente con la adicción al sexo, puede resultar perturbador.

Mark Ruffalo es excelente, este actor ha ido creciendo a pasos agigantados y se ha convertido en uno de los más respetados de la industria y en esta película aporta el reflejo de la perseverancia y el amor propio. Tim Robbins, siempre genial, es la figura paternal de la historia, teniendo él mismo problemas con su hijo (también adicto) pero que logra transmitir esa idea de pilar fundamental dentro del proceso de curación de cualquier persona, ese apoyo incondicional a la hora más crítica. Y por último Josh Gab, que nos hace reír simplemente por ser él, el papel panfletico de pervertido lo enaltece y sabe jugar con él a la perfección sin dejarlo caer en una burda comedia. Gwyneth Paltrow, es sorprendentemente una brisa fresca para el filme, una mujer que jamás me ha hecho sentir nada, en esta película logra expresar una ternura infinita, al mismo tiempo que una sexualidad desbordante y una pizca de locura. Y Pink…la gran sorpresa del filme, no lo hace mal, es creíble y su rol tiene un peso importante para el desarrollo de la historia.

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La gran actuación de estas personas, el compromiso que resulta evidente a la hora de hacer un trabajo realmente serio en un mundo donde el sexo no es tomado como tal y la realidad que no solamente recae en su relato sino en la manera de ser narrada, hacen de este filme uno de aprendizaje y de consciencia, abriéndonos los ojos frente a un submundo que después de todo no es tan ajeno a nosotros, mostrándonos el otro lado del sexo y lo que sucede cuando éste deja de ser divertido, cuando se convierte en un acto tan banal pero a la vez absolutamente necesario para poder vivir. La adicción al sexo es un tabú, es algo de lo que aún no se habla abiertamente y me parece que éste filme, de la mano de su director Stuart Blumberg (co-escritor de Los chicos están bien, 2010 y quien siempre nos lanza temas distintos) abre paso a un conocimiento masivo sobre dicha problemática, y más aún, a la aceptación de esta adicción.

Amor sin control, excelentemente filmada y con buena música, es simplemente una cadena de hechos coherentes que detonan una emoción y un sentido de identificación a cada uno de sus espectadores, porque si bien no todos somos adictos al sexo, la realidad es que todos somos adictos a algo.

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