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Cruce de caminos

Derek Cianfrance y Ryan Gosling se unen de nuevo tras la anterior propuesta del director, Blue Valentine. Pero a quien se acerque a Cruce de Caminos esperando encontrar, ya no una segunda parte, sino unos ciertos aromas a la desgarradora y hermosa narración del amor que surgió y terminó entre Cindy y Dean, decirle que no lo va a encontrar.

Cruce de caminos es la historia de Luke (Ryan Gosling), un motorista que se gana la vida trabajando en ferias ambulantes. El andar de aquí para allá termina cuando se reencuentra con Romina (Eva Mendes), una antigua pareja con quien descubre que tuvo un hijo. Luke decide entonces dejar su trabajo e intentar ganar más dinero para poder mantener a Romina y al niño. El modo que encuentra para lograr su cometido es robar bancos. A partir de ahí la historia está servida.

Un guión bastante habitual es el que se presenta en la película. Un chico ha tenido un hijo sin saberlo con un antiguo amor y cuando lo descubre lo deja todo para mantenerlos. Bien, no da mucho de sí pero tratándose de Cianfrance y conociendo su habilidad para transformar historias sencillas en algo más voluminoso y atrayente decidimos darle un voto de confianza. De hecho, si no se espera de la película más de lo que promete, podemos incluso llegar a disfrutar el visionado ya que ésta nos ofrece acción, intriga, romance, en definitiva, un poco de todo.

Pero ahí está el fallo y por supuesto entono el mea culpa. Las expectativas eran altas y al esperar algo parecido al anterior trabajo del director y no encontrarlo ver Cruce de caminos se ha convertido en algo que, no diré que sea una decepción total, pero sí en algo que no me ha permitido disfrutar plenamente de la película.

Si el planteamiento global de la película hubiese sido dedicado a su propia forma no habría habido ningún problema, incluso nos hubiésemos encontrado con una buena película de acción. Pero el director opta por darle a la película un tono y profundidad que al contrario de lo que ocurría en Blue Valentine, que la engrandecía, en este caso pasa a ser el aspecto que hace que la película se hunda. Gosling se convierte en un Gosling exagerado. Un tipo estático y frío, un tipo duro que habla susurrando algo que en lugar de resultar atrayente provoca un cierto cómico rechazo. El brusco giro que se produce en mitad de la historia, algo que normalmente resulta interesante, en este caso rompe por completo la continuidad y nos sumerge en otro relato más de “hombre rico hombre pobre” que no ayuda a mejorar lo visto hasta el momento.

Aunque lo parezca, no quiero en este post dejar por los suelos a Cruce de Caminos. De hecho es una película que ayuda a pasar un rato agradable si no se busca más. Es simplemente que en mi caso se ha convertido en una expectativa frustrada pero eso, insisto, no es culpa del director.

Gosling en Cruce de caminos
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