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Crudo | Crítica de la película

Si tocase hablar de un aspecto del cine que me fascina es el marketing. El poder que se le confiere es muy grande, ya que su principal función es hacer que el público se interese por el producto y que vaya a las salas para satisfacer su curiosidad. Pero no siempre lo que prometen los tráilers, los spots publicitarios, los carteles o incluso las frases promocionales le hacen justicia al producto final. Algunos espectadores pueden sentirse engañados respecto a las expectativas depositadas en una película concreta porque “no es lo que le habían prometido”. Esta consecuencia me molesta, porque en ocasiones la reacción del público es injusta (mírese el caso de El Bosque), todo por culpa de la publicidad. Y temo que el caso de hoy es uno de los grandes perjudicados del marketing.

Justine es una chica que va a comenzar a estudiar la carrera de veterinaria. La decisión viene por su entorno familiar, ya que sus padres también son veterinarios y vegetarianos, y le han inculcado esa forma de vida desde que era pequeña. Pero su mundo dará un vuelco cuando en la primera semana de universidad por culpa de una novatada, pruebe la carne. A partir de ese momento, Justine desarrollará un gusto por la carne que nunca había experimentado en un viaje de autodescubrimiento.

CrudoEl hecho es que el film no es lo que sus anuncios han hecho creer. Pese a la premisa, se trata de un drama de la adolescencia a la etapa adulta con el envoltorio de terror, etiqueta que se le ha adjudicado por la crudeza de ciertas imágenes, que no siempre están relacionadas con la casquería. El relato está empapado por un viaje hacia la madurez. Durante el colegio y el instituto, en mayor o menor medida, los padres están muy pendientes de cómo van creciendo sus hijos. Pero eso cambia cuando esos hijos llegan a la universidad, ya que ahí los hijos adquieren mayor libertad y se empiezan a preguntar quiénes quieren ser en la vida. En este caso, eso se refleja a la perfección.

La otra clave de esta ópera prima es la represión. Como una familia puede educar a alguien según los propios valores inculcados define como es y será esa persona. En este caso, una dieta vegetariana estricta que se ha prolongado toda la vida de Justine hace que vea la carne como lo “malo” o como algo prohibido. Llama la atención que Justine tenga una hermana mayor, Alex, y que cuando esta va a la universidad, ya se sienta libre y no quiera volver al nicho familiar. Su mensaje es una crítica social sobre la crianza de los padres, lo extremas que pueden llegar a ser las novatadas en las facultades y el papel de la mujer, con dos actrices que se meten de lleno en lo que plantea la película y en lo que les exige.

Hablando de mujeres, no es casualidad que la directora y la guionista sea una mujer. Creo que solo alguien del género femenino podría darle a esta historia una visión tan personal y lograr una cinta que no se molesta en maquillar sus intenciones. Sabe que el tema que trata es difícil de digerir y se toma su tiempo para contarlo. Es desagradable porque lo hace pasar mal sin mostrar un exceso de violencia, pero uno no puede dejar de mirar a la pantalla. A la calidad del subtexto hay que sumarle una increíble variedad de planos (he logrado sentirme dentro de esas fiestas de una forma increíble), una fotografía cuidada y una banda sonora que logra erizar la piel, como si se tratase de unos de los mejores trabajos de David Cronenberg: No será para todo tipo de público pero desde luego no dejará indiferente, y es bastante probable que con el tiempo se convierta en un film de culto.

Crudo

Jamás una mezcla entre los elementos gore y el despertar sexual había resultado ser tan hipnótica. Freud decía que el ser humano tiene pulsiones por su huella animal, unos deseos que va guardando de su interior, y que al final, esas pulsiones siempre acaban saliendo a la luz de manera muy violenta porque los deseos por muy oscuros que sean, no se pueden reprimir, algo muy claro cuando ha finalizado la película y el espectador todavía sigue dándole vueltas en la cabeza, pensando si lo que acaba de ver le ha fascinado o le ha horrorizado. O las cosas. ¿Podría ser una nueva etapa para una ola de terror francés? Con el talento que ha demostrado Julia Ducournau, espero que sí. Un gran broche para la última edición de la Muestra Syfy.

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