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Crítica película Encontré al diablo

“Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti”. Esta es una de las frases más conocidas de Nietzsche y que habla directamente que es mejor ser precavido a la hora de involucrarse con algo, porque es muy fácil que ese algo absorba y transforme al propio sujeto. Si se toma todo el contexto de la frase, se puede apreciar como habla de los monstruos, de ahí la creencia de que para combatir a los monstruos hay que convertirse en uno. ¿A qué viene tanta divagación filosófica? Esto se debe a que no recuerdo una película que se tomase tan al pie de la letra este pensamiento.

Kyung-chul es un prolífico y sádico asesino de mujeres jóvenes al que la policía no ha logrado arrestar. Su más reciente victima es Ju-yeon, la hija de un ex jefe de policía. Cuando la policía halla los restos de Ju-yeon, su prometido, Soo-hyun, un agente secreto, se embarca en un crudo viaje de venganza contra el asesino.

Antes de proceder con mi opinión, he de aclarar que se trata de un revisionado de esta cinta. Y como me alegro de haberlo hecho, porque apenas recordaba puntos de la trama. Cuando uno lee el argumento, puede pensar que es una historia de venganza al uso. Pero el caso es que el film tiene lugar en Corea del Sur. ¿Qué quiere decir esto? Que los coreanos son expertos en venganzas frías, por lo que me cuesta creer que una historia de este calibre pudiese tener tan buenos resultados en un país europeo y no digamos ya en América. Si uno se fija en el protagonista y el antagonista e indaga en sus motivos para comportarse tal y como lo hacen, se descubrirá que no hay motivaciones profundas para que actúen así.

Encontré al diablo

En el caso de Soo-hyun, le basta con ver el cuerpo de su prometida para transformarse de un hombre corriente a un hombre impasible y determinado a seguir la senda de la venganza. En el caso de Kyung-chul, sería muy fácil achacarle su comportamiento a un acontecimiento traumático de la infancia, a que hubiese sufrido acoso en el colegio o que viniese de una familia desestructurada. Sin embargo, él es un sádico de la peor clase, de los que disfrutan infligiendo dolor y sufrimiento. No hay justificación, es el placer por ver como sufren otros lo que lo convierte en un autentico monstruo, pues hay una especie de maldad intrínseca en su forma de actuar, y eso es lo que produce verdaderos escalofríos.

Y hablando de dolor y sufrimiento, por la temática lo normal sería englobar esta película dentro del thriller, pero debido a las escenas con un contenido más violento que hace las delicias de los que les gusta el torture porn, me veo obligada a incluirla en el genero del terror, aunque sea por sus altas dosis de hemoglobina y casquería. Si a eso se le añade una banda sonora en la que abundan los violines, una fotografía en la que se juega mucho con la luz y la oscuridad queda un resultado estético digno de mención que le da a todo el conjunto un toque más siniestro en el que la dualidad está muy presente.

Encontré al diablo

Pero tal y como he mencionado más arriba, las principales bazas de la cinta son sus dos personajes más importantes. Para ello, se necesitan a actores capaces de cumplir con el reto y ambos lo consiguen de sobra. Choi Min-sik, actor que la mayoría reconocerá por Oldboy, se marca un papelón de asesino sádico que me va a costar sacarme de la cabeza. Por su parte, Lee Byung-Hun como Soo-hyun no le hace falta más que un plano de sus ojos para saber qué está pensando. Y ver a estos dos titanes cara a cara es altamente satisfactorio.

Solo tengo dos fallos que recriminarle a la cinta. El primero, que toda esa violencia sea única y exclusivamente dirigida hacia las mujeres. Entiendo que se me quiera mostrar a un asesino cuyas victimas son precisamente mujeres, pero por la forma que están filmadas las escenas y por como se ensaña con ellas es algo que me ha hecho torcer el gesto varias veces y preguntarme si no hay otra intención detrás. Y el segundo, que como suele ocurrir con el cine procedente de Asia, durante el nudo da la sensación de que se desvía de la trama principal para centrarse en subtramas que no resultan tan importantes, por lo que la duración ya de por sí larga puede hacerse más pesada.

Eso sí, cuando llega el clímax es como debe ser una buena venganza. Fría, construida a fuego lento y muy dulce. La gratificación es asombrosa y se ven claras las diferencias entre ambos hombres.

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