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Home Cosas fílmicas Escena de la película El barco de los locos

El barco de los locos

Las grandes escenas no siempre sacan su poder de su duración, de su impacto o de diálogos trascendentales. Tampoco son necesarias grandes virtuosidades técnicas, ni en el modo de dejarnos ver la imagen ni tampoco en la imagen propiamente dicha.

Hay escenas que siendo breves y sencillas pueden brillar en cualquier recopilación  en las que sean incluidas. Tan “sólo” se necesita, y escribimos sólo entre comillas porque no es tarea fácil de lograr, un buen trabajo de actor y algún elemento más que, escogido con acierto, ayude a remarcar las acciones realizadas.

La escena que os presentamos hoy pertenece a la película El barco de los locos, película dirigida por Stanley Kramer en el año 1965 y cuya acción se desarrolla durante un crucero, mezclando historias y vidas de distintos personajes. Pese a que el reparto cuente con grandes  estrellas como Simone Signoret o Lee Marvin quien hace un espectacular interpretación es precisamente la protagonista de nuestra escena, realizando en la cinta un memorable canto de cisne puesto que fue el último trabajo que la actriz ejecutó.

Vivien Leigh, la eterna Scarlett, la pasional Blanche DuBois, la divina Sra. Stone.

Una escena breve en la que simplemente le vemos bailar un charleston mientras se dirige a su habitación a trompicones, debido al estado de embriaguez en el que se encuentra.

Pero ese simple baile, esa breve música son más que suficientes para ser destacados. La explosiva mezcla que genera la alegría del sonido, los recuerdos de años pasados, la fantasmagórica presencia de una juventud perdida, junto con la debacle que en el presente le rodea resulta entre mágica y deprimente. Un cóctel de sensaciones contradictorias que resultan del buen trabajo de Vivien Leigh y de los acordes que le enmarcan.

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