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Crítica de Extinction, de Miguel Ángel Vivas

Telefónica produce una película sobre la escasez de radiadores frente a un frío aterrador. ¿Qué será lo próximo?, ¿una película producida por Endesa donde los móviles sean tan inteligentes que conviertan a sus propietarios en zombies?

El protagonista de Perdidos meets The Walking Dead y se tiene que enfrentar al fin del mundo. A la extinción, una producción española con título en inglés, por lo de los actores, que son estadounidenses casi todos. Puedo visualizar a los seguidores de ambas series masturbándose, pero masturbándose hasta sufrir una eyaculación precoz debida al desenlace final…de sus series.

Crítica de Extinction, de Miguel Ángel Vivas

Ingredientes a tener en cuenta a la hora de ver Extinction: Los zombies, que al inicio de la cinta son como ya los conocemos, evolucionan hacia un estado de conservación similar al de los vampiros de Soy leyenda (2007), pero aceptando la luz del sol que, eso sí, les ha dejado ciegos con el tiempo y les ha dado el aspecto de Bender cuando lleva mucho tiempo sobrio y sin beber, aunque les ha hecho ganar en oído y les fortalece. Lógico. Tan lógico como lo el contagio. Así las cosas, los zombis de Extinction se guían por el sonido, son atraídos hacia él. Los protagonistas humanos de Extinction viven en la nieve. La nieve, al caminar por ella, no genera un gran sonido, nada muy atroz, no más sonoro que lo que produce el viento. Una niña bipolar, que un día tiene miedo y al minuto después se va a pasear sola, que sabe de todo lo que es la vida a su edad por lo que ve en la televisión y los DVDs que el adulto debió guardar esperando al día del juicio. El clímax que se pasa esta lógica por sus santos romeros y así avanza. Pero no os lo puedo contar, como tampoco os puedo contar otros detalles que en el estado correcto y con el mejor de los humores podríamos aceptar pero que en general no veríamos con buenos ojos.

A más de uno, por el ruido, le tendría que visitar un bicho de estos, aunque claro, igual se hacen amigos y bailan reggaeton, juntos. Seguro que ellos quieren arrimarse.

Crítica de Extinction, de Miguel Ángel Vivas 2

En cuanto al miedo, uno de los puntos fuertes y más importantes de las películas de terror o acompañadas en su argumento por zombies, en Extinction se resume fácilmente: El ruido atrae, asusta y llama la atención; despierta. Cuanto más alto sea este, mayor será el efecto que pretenda transmitir al espectador, que no es sordo, ni tampoco ciego, como los zombies. En este caso se usa para levantarnos del asiento, y de cómo de sordos estemos dependerá la amplitud del salto, pero miedo, lo que se dice miedo, no se pasa. Principalmente porque a pesar de un inicio esperanzador en cuanto a sangre y vísceras el guion se dirige hacia territorios más humanos, íntimos y cercanos. Busca emocionar y la música destaca en estos casos, sonando hasta que queda claro que hemos de llorar, aunque no lloremos.

Y la esperanza. ¿Qué sería de nosotros, los humanos, sin la esperanza? Nadie se ha atrevido nunca a llevar a la gran pantalla el verdadero final de Soy leyenda, película ya mencionada y que trata en cierto modo el mismo tema, el del fin del mundo siendo el único superviviente, en este caso siendo los tres últimos. Aquí también tenemos perro majo. Y a Clara Lago apareciendo de la nada para contar una historia que no interesa y sólo sirve para el giro final mal añadido. Y un caballo que sobrevive al frío al que no ha sobrevivido nadie más. Algunas escenas como estas mencionadas y que no vienen muy a cuento -si se supone que apenas queda vida- pero que dan a entender quién es el que más mola en este entuerto. No se explica nada, a pesar de la cantidad de flashbacks cuya intención es sorprender al espectador y revolverle y que carecen por completo de sentido.

Crítica de Extinction, de Miguel Ángel Vivas 3

No impresionan, ni sorprenden, porque el espectador avezado que haya asistido a más de dos visionados de algo relacionado con este subgénero particular sabe cómo surgen los contagios, en qué consiste la “cura” y qué hay que hacer para salvarse: Si eres el protagonista serás más fuerte que los zombies, si no lo eres acostúmbrate a que tus brazos no puedan apartarles de tu cuello. Claro, me refiero a la nueva hornada de cine y series zombies, donde el personaje principal se aparta de la cara a cuatro zombis educados y pacientes con la mano, no al antiguo mundo-zombi que no esperaba a que te pudieras defender.

Me han llamado friki varias veces en mi vida, por mis gustos, pero nunca lo he sido demasiado en relación a las historias con zombies ahí merodeando, aunque las disfrute. Lo digo porque ya hace tiempo que ser fan de la supervivencia ante no muertos ha dejado de ser de raros y ya hasta Brad Pitt hace mierdas al respecto. Cuanto más incongruente sea el desarrollo del concepto más atraerá a las masas alejadas del frikismo, o al menos a este término tal y como lo entiende el gremio de catalogadores de personas. Extinction, en este sentido, puede llegar a triunfar bastante, ya que mantiene un buen número de incoherencias que la masa zombi eludirá, aunque como no salen muchos zombies, al final la cosa queda en más bien nada, un producto que mezcla dos géneros y los separa de tal forma que ni los amantes de los dramas familiares ni los amantes del terror disfrutarán, y además se va desinflando hacia la mitad.

Crítica de Extinction, de Miguel Ángel Vivas 4

P.D. Zombis. Zombies. Lo mismo da, si ya cada uno escribe y hace lo que le sale de los huevos con ellos; que si corren mucho, que si van muy lentos, que si son inteligentes, que si pasan hambre y se debilitan, que si el ruido o el olfato, que si es un virus o están muertos y enterrados y renacen. Nimiedades.

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