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John Wick: Pacto de Sangre

Después de que la primera entrega pasase de forma muy discreta por España, una distribuidora al ver la buena acogida que tuvo, ha recapacitado y ha decidido que la continuación sí se estrene en las pantallas de cine, por lo que la segunda entrega tendrá mayor visibilidad y quizás la saga gane adeptos. Pero la cuestión que realmente importa es, ¿la secuela estará a la altura?

Después de los acontecimientos que tuvieron lugar en la primera película, John Wick está decidido a retirarse del mundo de los asesinos a sueldo. Sin embargo, se verá empujado de vuelta al mundo que intenta dejar atrás cuando una persona con la que hizo un trato hace tiempo venga a cobrarse su deuda.

Que los primeros segundos en el film mostrados sirvan de precedente para lo que el espectador está a punto de ver: Se muestra de la pared de un edificio una proyección de escenas en las que el protagonista es Buster Keaton, por lo que la comedia slapstick y los stunts o escenas más peligrosas están a la orden del día. Con esto en mente, se pasa a la acción pura y dura que tanto maravilló en la cinta anterior no sin antes hacer un pequeño e impagable recordatorio de todo lo que John Wick es capaz de hacer. Sin embargo, en esta ocasión tras ver lo que sus responsables habían hecho anteriormente, han decidido ofrecer más y ¿mejor? de todo lo que funcionaba de la primera película. 

Destacar que también que la cinta de 2014 en la silla del director se encontraba el dúo formado por Chad Stahelski y David Leitch, ambos veteranos en lo que a especialistas de acción se refiere y en esta nueva entrega el encargado es solo Stahelski, demostrando que es perfectamente competente como director de cintas de acción en solitario. Y creo que al llevar él los mandos ha introducido un tono de comedia negra durante todo el largometraje frente a la anterior película, donde el humor negro sí estaba presente pero en dosis más pequeñas, que en lo personal, he quedado bastante satisfecha.

John Wick: Pacto de Sangre

Una de las cosas que más me llamaron la atención en la primera entrega de John Wick fue toda la mitología sobre el mundo de los asesinos que construía.  Para su secuela, las aportaciones se acaban traduciendo en que la duración del metraje sea más extensa, pero todos los datos nuevos sobre el funcionamiento de este vasto mundo (o submundo) son bienvenidos, y algunos consigue impresionar y al mismo tiempo soltar una carcajada, para muy bien. Pero una extensión en la mitología no supone un descuido en las escenas de acción. Para nada. Los planos largos en los que se ve adecuadamente de donde provienen los disparos, los cortes en el montaje hechos con una calculada precisión y unas trabajadas coreografías que involucran artes marciales también hacen acto de presencia, y cuando lo hacen están cargadas de adrenalina. En concreto, una escena en unos túneles hará las delicias de los jugadores a los que les guste los videojuegos first-person shooters

Evidentemente, Keanu Reeves vuelve a dejarse literalmente la piel para el papel. Es temido por todos, es implacable en sus objetivos y sigue en plena forma. Él solito puede derribar a toda una horda de asesinos con un número limitado de balas y huir de la gente que le persigue por muy magullado que esté. Porque cada vez que propina un puñetazo, una patada o dispara un arma, lo hace todo el propio Reeves, que es uno de los aspectos más admirables y más a tener en cuenta, pues no es habitual que un actor conocido que ya no es tan joven (a excepción de Tom Cruise quizás) entrene tanto en artes marciales y se empeñe en hacer sus propias escenas de riesgo. Todo este esfuerzo se nota mucho.

John Wick: Pacto de Sangre

Considero que en los aspectos que más han mejorado son la fotografía y el diseño de producción, a pesar de que en la primera película ya resultaban muy vistosos. Los colores de neón que recuerdan a la estética del cómic podrían ser otro personaje más del film, así como las ciudades de Nueva York y Roma, pues con unos pocos planos exteriores uno se siente transportado a esas dos grandes metrópolis, tan llamativas y a la vez tan traicioneras.  Y la banda sonora, sin ser especialmente innovadora, consigue añadir el punto justo de intriga que hace un poco más redondo todo el conjunto.

Sería imperdonable no comentar el gran encuentro que sucede en la cinta. Sí, porque debo admitir que soy muy fan de la primera película de Matrix  y después de 14 años, volver a ver a Neo y a Morfeo compartir plano me ha supuesto una alegría indescriptible. Si bien este reencuentro aunque breve, no deja de ser muy divertido y es plenamente consciente de a qué otra cinta le está rindiendo un pequeño homenaje, y de paso, haciéndonos un gran regalo a las personas que nos gustan ambas sagas. Si para la tercera película quieren invitar a Carrie-Anne Moss o a Hugo Weaving tienen mi absoluto beneplácito.

Y hablando de homenajes, además de los ya mencionados a la cinta de los Wachowski, a Buster Keaton e incluso a una cinta corta de Harold Lloyd de 1918 con su póster, seguro que hay secuencias que rinden tributo a películas de acción americanas o asiáticas e incluso a algún western. Pero al no ser yo una persona muy curtida en los géneros nombrados, no he podido pillar muchas referencias.

John Wick: Pacto de SangrePero como no podía ser de otro modo, el film tiene algunos defectos que me gustaría comentar. En primer lugar, el antagonista no logra ser memorable porque no creo que esté al nivel. No por interpretación, sino por la manera en la que está escrito. Tampoco termino de estar del todo de acuerdo con la complejidad que adquiere la historia en esta ocasión, pues en la primera cinta se trataba de una historia simple de venganza pero muy bien resulta. Por el contrario, esta secuela es una historia centrada en las lealtades y las traiciones, y si bien el motivo por el que John debe volver a trabajar me resultó creíble, al mismo tiempo me pareció un tanto rebuscado.

El punto que más puede dividir al público probablemente sea el final. John Wick (Otro Día para Matar) acaba de una forma en la que podía cerrarse ahí la historia o no. Con esta cinta, dejan claro que habrá una tercera entrega. Y algunos les podrá parecer que el final es demasiado excesivo o que raya los límites de la verosimilitud. Yo solo diré que me dejó con la boca abierta y deseando poder ver lo que viene después.

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