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Karate Kid (1984)

La eterna duda de si fue primero el huevo o la gallina se reproduce de nuevo ante nosotros tras ver la película de la que vamos a hablar hoy. Si bien la duda en este caso es mucho más resoluble, con sólo mirar estadísticas se podría solucionar, no por eso deja de serlo. Además este no es el momento ni el lugar para hablar sobre estudios sociales. Así que seguiremos preguntándonos, no si fue antes el karate o la pelicula, sino quien creo a quien. Fue la película quien provoco el auge de la práctica de dicho arte marcial o fue el auge mismo quien provocó que se realizase dicha película. De nuevo, este planteamiento podría resolverse mediante estadísticas cuyo estudio no plasmaremos sobre estas líneas. Así pues, nos vamos a guiar por el entorno de esa época de la que escribe y vamos a decantarnos por la primera hipótesis puesto que tras el estreno de Karate Kid todo el mundo, de repente, se declaró fan de este deporte y parecía tener unas ansias tremendas de practicarlo. El poder del cine, sin duda, un poder que aunque muchos insistan en negar está ahí.

Karate Kid (1984)
En el año 1984 John G. Avildsen, director norteamericano en cuyo haber aparece otro gran éxito en el campo de la lucha como es Rocky y una de sus secuelas, dirigió Karate Kid.

Daniel Larusso es un joven que se muda con su madre a vivir a California. Nada más llegar allí se verá envuelto en problemas con una panda de matones de su insituto por los que será acosado. Pero gracias a su casero, el seños Miyagi, Daniel conocerá la solución a sus problemas, el karate.

Tras esta historia de superación personal de un chico que, en principio, parecía tenerlo todo en contra, se hace bastante difícil dilucidar donde radica el éxito que tuvo el film o mejor dicho, se puede encontrar la respuesta pero ésta no deja de sorprendernos.

Karate Kid (1984)
La pareja protagonista, sin duda era un buen reclamo. Por un lado, Ralph Macchio, quien entre el público adolescente gozaba de gran éxito tras protagonizar Rebeldes de Francis Ford Coppola y por el otro Elisabeth Shue.

También el personaje de Noriyuki ‘Pat’ Morita, el señor Miyagi, resultó un buen gancho. Su interpetación resultó tan entrañable que recibió una nominación al Oscar como mejor actor de reparto.

Mencionados estos aspectos, a los que sumaremos el juego sentimental de la posición de víctima del protagonista, que atrapa sin remedio al espectador, no hay mucho más que nos ayude a entender el gran éxito que rodeó a la producción.

Karate Kid (1984)
Una historia simple y repleta de estereotipos rodada en un corte más bien clásico, incluido ese inicio que presenta personajes mediante la típica sucesion de planos aproximativos. Un plano de ciudad, seguido de un plano de calles culminando con un plano con personajes. Sólo falta añadir un subtítulo que diga estos van a ser los protagonistas.

La conclusión que sacamos pues es que Karate Kid, pese a ser una película con la que se disfruta y se pasa un buen rato, esto hay que reconocerlo, es también una película de esas que nacen con un pan bajo el brazo puesto que, sin saber muy bien el motivo, la película es ya otro de esos clásicos inolvidables que vemos sin cansarnos una y otra vez.

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