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La strada - Fellini

La Strada, la carretera o lo que es lo mismo, la más reconocida metáfora de la vida. A la vida en mayúsculas es a lo que nos remite esta joya, entre muchas otras, de Fellini .

En ella conocemos la historia de Gelsomina y Zampanó. Él, un gitano vagabundo personificación de la fuerza bruta. Ella, la chica que es comprada por Zampanó (Anthony Quinn) para que le acompañe por los caminos por los que les conduzca el destino. Malviven del dinero que sacan de las actuaciones en las que él hace gala de su fuerza bruta rompiendo cadenas con el pecho y…no hay más. En cuanto a argumento no hay mucho más. Pero partiendo de esta sencilla base, Fellini logra, junto a Tullio Pinelli , crear una de las historias más bellas y emocionantes de las que han quedado grabadas en nuestra memoria.

Critica pelicula La Strada de Fillini

Aunque la película tenga fuerza en su aspecto técnico, lo que realmente da cuerpo a esta historia es el personaje de Gelsomina. La creación de este personaje debió coger al director en estado de gracia y a su actriz, si se puede, en un nivel superior. Giulietta Masina , es la elección perfecta para interpretar a la pobre chica vagabunda que encandila a todos con su sencillez. Sus actitudes atrapan, sus desdichas entristecen, sus muecas y expresiones enamoran. Pronto el público queda rendido ante tal figura y no puede hace más que emocionarse junto a ella.

Con Gelsomina reímos, con Gelsomina lloramos. Las emociones vitales que nos regala y que experimentamos en su totalidad no tienen precio. Nos llevan tan alto como derrumbados nos dejan luego. Toda la película es un subir y bajar de emociones que no te sueltan, que te estrujan y alivian a partes iguales. Los ojos con los que la chica observa la vida, la amabilidad con la que la acepta, la alegría que siente ante la libertad que le ofrece la carretera contrastan con las humillaciones que sufre en general por parte de todos pero más intensamente por parte de Zampanó, ese bruto al que no puede evitar querer. Le golpea, le fuerza, le ningunea pero ella sigue adelante con una energía que no se sabe muy bien de donde sale. Esa niña adulta que se pregunta el sentido de la vida, en concreto el sentido de su vida, en una de las escenas más hermosas de la película.

Giulietta Masina en La Strada de Fillini

Junto a EL Loco (Richard Basehart), otro pintoresco personaje, descubre que el sentido de su vida es justamente regalarse a Zamapanó, sólo ella puede traer algo de luz a su oscura existencia, algo que Zampanó también descubrirá aunque de un modo mucho más desgarrador, de forma bruta como todo en su vida. Gelsomina, quien ama por encima de todo, que perdona insultos y vejaciones. Ella, la “cara de alcachofa” como le llama El Loco, es quien reina por encima de toda la película y por encima de todos los personajes. Sus ganas de vivir, de soñar, de jugar. Su música, orquestada por Nino Rota . La melodía de trompeta que nos acompaña a través de risas y llantos. Ella nos muestra el valor de las personas, el valor de la vida, el valor de todos y cada uno de nosotros. Todos llevamos dentro a Gelsomina aunque nos empeñemos en sacar a Zampanó.

La Strada se encarga con tremenda fuerza de que nos replanteemos dicha situación, de que separemos de una vez por todas, el grano de la paja y sepamos descubrir lo que realmente importa cuando las luces se abran y nos encontremos de nuevo ante la vida.

Critica pelicula La Strada de Fillini

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