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Crítica película La tortuga roja

Continuando con el repaso que estamos dando sobre las nominadas a los Oscarshe caído en el gran nivel que hay este año en la categoría de animación. Disney está presente con dos trabajos que no bajan del notable, un estudio como Laika podría dar la sorpresa con su último largometraje y no faltan propuestas independientes extranjeras. Hoy toca comentar posiblemente una de las candidatas más entrañables de esta categoría.

A grandes rasgos, la película cuenta las aventuras que vive un naufrago en una isla desierta en la que convive con animales como cangrejos, gaviotas y tortugas.

Lo más llamativo de la cinta es que no tiene una sola línea de diálogo. No es una película muda, tiene sonidos de animales, las olas del mar, el viento removiendo las copas de los arboles e incluso algún sonido que no palabra que haga el protagonista. La característica que es su principal atractivo para mí también es un arma de doble filo. Entiendo las metáforas que han querido transmitirme con la ausencia de diálogo, y hay ocasiones en las que funciona increíblemente bien, y sin embargo, cuando hacen acto de presencia otros personajes, pese a que expresan los sentimientos con gestos, no dejo de pensar que un intercambio de palabras hubiese enriquecido alguna situación.

La Tortuga Roja

Su otra característica más destacable es su animación. Se nota que Ghibli ha metido cierta mano respecto al diseño de personajes. Y aun así, consigue ser algo completamente distinto de lo que ha mostrado el estudio japonés hasta ahora. Cada plano posee un diseño sencillo y entrañable de animación tradicional en 2D y logran que el entorno natural se convierta en un personaje más. Además, los colores juegan dependiendo del estado de ánimo del protagonista: Cuando se encuentra pesimista, predomina una gama de tonos grises y marrones mientras que si está alegre el entorno se vuelve rico en azules del mar y el frondoso verde del bosque. Mencionar también que su breve pero potente banda sonora logra envolver al espectador junto con la bellísima animación.

Al igual que su envoltorio, la historia es sencilla y acaba siendo muy emotiva. Consigue inculcar una fascinación y al mismo tiempo un respeto por los animales, una invitación a ver la vida desde una prisma más optimista y que todas las cosas suceden por una razón. Durante su metraje, también ha logrado recordarme a varios films. De hecho, en su planteamiento ha logrado asombrarme las similitudes que tiene con Vaiana respecto a querer salir de una isla, la majestuosidad del océano y la importancia de la familia. Es un maravilloso cuento sobre el paso del tiempo y sobre la vida que pueden entender los adultos y los niños, y que provocará las misma sensaciones independiente de la edad.

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