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María, Reina de Escocia - Filmfilicos Blog de cine

La historia de Gran Bretaña, y en especial las tumultuosas vidas de sus monarcas, son una fuente inagotable de inspiración para el cine desde sus inicios. Tan sólo las casas Tudor y Estuardo, reinantes desde el siglo XV hasta el XVII, han dado para grandes clásicos como Ana Bolena (1920, Ernst Lubitsch), María Estuardo (1936, John Ford, protagonizada por Katharine Hepburn), o La vida privada de Elizabeth y Essex (1939, Michael Curtiz, protagonizada por Bette Davis y Errol Flynn). Aunque son versiones bastante edulcoradas y con producciones y guiones propios del Hollywood dorado, sólo por disfrutar de las actuaciones de sus protagonistas ya merece la pena su visionado. Tampoco podemos olvidar las más recientes Elizabeth y Elizabeth: La edad de oro (1998/2007, Shekhar Kapur, protagonizadas por Kate Blanchett) o la serie Los Tudor (2007, Michael Hirst, protagonizada por Jonathan Rhys Meyers).

Indudablemente, la elección de Enrique VII de Inglaterra, de su hija Isabel I o de su sobrina nieta María I de Escocia como protagonistas de incontables filmes no es casual. Sus biografías resultan más interesantes que las de los ficticios Tyrion y Cercei Lannister o la de la propia Khaalesi Daenerys de la Tormenta, Madre de Dragones. Os sorprendería saber hasta qué punto la realidad puede superar a cualquier ficción cuando está en juego una corona. O dos.

María Reina de Escocia - Filmfilicos Blog de cinePero pasemos ya al análisis de la película que hoy nos ocupa. María, Reina de Escocia, basada en una novela de John Guy, se centra en la vida de la monarca desde su regreso a Escocia en el verano de 1561, procedente de la corte francesa, para reclamar su trono (hasta entonces el país había sido regido por su medio hermano) hasta el final de sus días. María (Saoirse Ronan), joven, hermosa, católica, dispuesta a casarse y a ser madre y emparentada con Enrique VIII de Inglaterra, supone un peligro para el reinado de su prima Isabel I (Margot Robbie), ya no tan joven, ni tan hermosa, protestante, empeñada en su soltería y considerada por muchos ilegítima. Sin embargo, y a pesar de sus diferencias, el hecho de ser mujeres y reinas en un mundo gobernado por hombres será un vínculo difícil de ignorar para ambas.

Mi problema con las películas históricas es que en ocasiones me obsesiono con los detalles y la fidelidad y corro el riesgo de olvidarme que el cine es ante todo eso, cine. Por eso hace tiempo que trato de verlas con la misma mente abierta con la que disfruto del cine de autor o del más experimental. La realidad es que, al igual que ocurre con Lanthimos y La favorita, María, Reina de Escocia no deja de ser la visión personal de su directora, Josie Rourke, de estas dos mujeres poderosas, a las que dota de inquietudes y reflexiones más propias de nuestra época que de aquella que les tocó vivir. Obviamente, su propuesta no resulta tan original y propia como la del director griego, y creo que en algunos momentos corre el riesgo de quedarse en tierra de nadie. Aunque la novela en la que está basada es conocida por proponer hipótesis documentadas acerca de la vida de la reina de Escocia que desafían las comúnmente aceptadas (como la explicación de su tercer matrimonio), Rourke pasa casi de puntillas por las mismas y opta por hablarnos de patriarcado, de feminismo, de homosexualidad, de fanatismo, aunque para ello utilice episodios verídicos de las vidas de María e Isabel.

En mi opinión, María, Reina de Escocia funciona muy bien como drama de época, pero desde luego no le colgaría a la ligera la etiqueta de histórico, y no sólo por lo expuesto anteriormente. Al igual que el white-washing ha restado veracidad a grandes producciones hollywoodienses (adoro a Sigourney Weaver, pero lo de ponerla de reina egipcia en Exodus: Dioses y reyes no se lo creía ni el Tato), la elección de actores afroamericanos como consejeros de la reina Isabel o nobles de su corte, o de una actriz asiática como dama de compañía, son apuestas personales que para los que conocemos las características de la sociedad de la época puede sacarnos de la historia con facilidad si no somos plenamente conscientes de que la intención del filme no es documental. Para eso está el canal Historia (no perdón, que ese a lo que se dedica ahora es a demostrar la existencia de rastros alienígenas en la Tierra).

Sin embargo, aunque su propuesta en cuanto a la construcción de personajes y guión es indudablemente moderna, el diseño de producción y de vestuario, maquillaje y peinado son bastante fieles históricamente hablando, si bien tiende al uso metafórico de los tonos fríos, azules y grises, con María, y a los cálidos, rojizos y dorados, con Isabel. La documentación y el cuidado en el diseño y la ejecución de los mismos justifican de sobra sus dos nominaciones en la presente edición de los Oscars.

María Reina de Escocia - Filmfilicos Blog de cine

En el apartado técnico, cabe también destacar su fotografía y su banda sonora, que en combinación debo confesar han llegado a emocionarme. Los planos exteriores de los paisajes escoceses son de una belleza conmovedora, y la iluminación de los espacios interiores es cuidada sin dejar de atender a la naturalidad. Desde el principio existe aquí también un enfrentamiento entre los ambientes más luminosos asociados con Isabel y los más oscuros y lúgubres asociados con María. De la banda sonora destacaría el uso de la percusión (el sonido de un funesto tambor como presagio de los acontecimientos que están por llegar).

En esta ocasión he dejado lo mejor para el final: las actuaciones de Saoirse Ronan y Margot Robbie, ambas brillantes. Ronan es sin lugar a dudas la protagonista, y su joven María derrocha fuerza, pasión y arrojo. Yo, por mi parte, me quedo con Margot Robbie. Su caracterización como la Reina Virgen es impresionante, desde su impostada nariz aguileña hasta su demacrado rostro cubierto de maquillaje cuarteado, pasando por una mirada intensa que podemos apreciar en cualquier retrato de la monarca. Robbie clava los conflictos interiores que minaron y a la vez forjaron la personalidad de la mujer más formidable de la historia de Inglaterra. En la parte masculina encontramos algunas caras conocidas, como las de Guy Pearce Brendan Coyle.

Brillante en su tramo inicial y en el final, y correcta en el central, María, Reina de Escocia es sin duda una película recomendable por sus virtudes técnicas y sus destacadas actuaciones protagonistas.

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