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Critica de la película Soñadores (2003)

Bertolucci es uno de esos directores que no necesita presentación. El tango en París que obligó a bailar en 1972 a toda una generación sigue en la mente de muchos como una de las mejores películas eróticas de la historia del cine. Puede que Soñadores no esté a la altura, pero desde luego demuestra que 31 años después, en 2003, el genial director italiano seguía estando en plena forma, y para ello se rodeó de un grupo de jóvenes actores que captan perfectamente el mensaje que él quiere transmitir, señalando sobre todo a la bellísima Eva Green, que se constituye en alma interpretativa de la película.

Bertolucci nos lleva a Mayo del 68. Podría haber recreado una historia en la época actual, pero por alguna razón nos quiere llevar a ese punto de la historia, como si esa época le diera más fuerza para contar todo lo que desea.

El protagonista, Matthew, un joven ingenuo americano (Michael Pitt) llega a Paris para estudiar, y allí conoce en un cine a Isabelle (Eva Green) y a su hermano Theo (Louis Garrel). La fascinación y la química es instantanea. Y esa misma fascinación elimina incluso la orientación sexual de la ecuación. Isabelle no despierta más fascinación que Theo. No se trata de eso. Ambos ejercen una atracción sobre Matthew sumergiéndole en una vorágine de emociones de la que el espectador tiene claro que no será capaz de escapar.

Soñadores crítica película

El cine es el “cuarto personaje” por derecho. Aparecen escenas de antiguas películas durante todo el largometraje que los hermanos toman como un juego, un juego en el que van introduciendo al joven americano. Y ese juego cada vez se va adentrando más en la sexualidad, que durante toda la película está difuminada (sexualidad entre los hermanos, sexualidad hacia Matthew…). Pese a que la película tiene algunas escenas explícitas, Bertolucci no busca el sexo por el sexo, sino que como hizo en 1972 hace del sexo un baile, en este caso un “tanto a tres”.

Pero ante todo Soñadores resulta tan fascinante porque Bertolucci plantea la cuestión de la ruptura de los límites en todas sus vertientes, los límites de la obediencia al orden establecido y su rebelión en Mayo del 68, los límites de la sexualidad que excluyen lo intrafamiliar de la cuestión del goce, y los límites de la propia existencia que se expanden en esta genial película que no deja a nadie indiferente.

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