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Crítica de la película Under the shadow

Siguiendo con el repaso a la películas ganadoras de la última edición del festival de Sitges, hoy toca hablar de la vencedora en la sección Noves Visions. Dicha categoría engloba a los films más experimentales y más autorales dentro del género de la fantasía, terror o ciencia ficción.

La historia se sitúa en Teherán en los años 80, concretamente en medio del conflicto bélico más longevo entre Irak e Irán, y se centra en como una madre y una su hija intentan manejar esa situación. Por si eso no fuera suficiente, parece que hay una presencia que se dedica a acecharlas en su casa.

No son pocas las veces que se han contado historias sobre soldados que van a la guerra y como esos horrores quedan grabados a fuego en su cabeza con consecuencias nefastas como el trastorno de estrés postraumático o la pérdida total de la cordura. Muchos días en las noticias salen imágenes de bombardeos en países de Oriente en las que los afectados son civiles, y en cierta forma, nos hemos ido acostumbrando a ello. En el caso de la película, vemos como no hace falta estar en el ejercito para vivir de primera mano como afecta esta situación al ser humano. El miedo no solo lo provocan criaturas sobrenaturales y aparentemente invisibles. Tal y cómo decía Stephen King: “Los monstruos son reales, y los fantasmas también. Viven dentro de nosotros, y a veces, ellos ganan“. Al fin y al cabo, ¿qué hay más monstruoso que la guerra y las víctimas que deja a su paso?

Under the ShadowVolviendo al contexto espacio temporal, se acaba de producir una revolución en Irán. Shideh, la madre, después de haber participado en alguna manifestación, fue expulsada de la universidad y no pudo seguir estudiando medicina. El cursar esa carrera era el gran sueño de su madre, pero Shideh siente que le ha fallado. Con este suceso, un fuerte sentimiento de decepción pesa sobre ella. Al no poder estudiar, no le queda más remedio que desempeñar su papel de madre. Y la sombra del fracaso se hará más alargada cuando ella misma se cuestione si su labor como madre es la correcta o no. La relación que tiene con su hija Dorsa no es precisamente la más cariñosa y fluida. Si no ha podido sacarse una carrera y su rol maternal queda puesto en duda, ¿qué le queda? Es con este miedo al fracaso con el que se reabren heridas y queda reflejada la sociedad machista en la que vive la protagonista.

He dicho más arriba que se trata de una cinta de terror. Aunque solo con la situación entre los dos países que incluye el hecho de saber que en cualquier momento en la casa puede caer un misil o la angustia que produce ser la absoluta nada a los ojos ajenos y a los propios podrían ser motivos más que justificables para catalogar esta película dentro del género, hay más. “Ese” ente misterioso está provocando fenómenos poltergeist en la casa de Shideh y Dorsa. Es a partir de aquí cuando entra de lleno en la historia el folclore persa y el choque de creencias entre madre e hija. La menor está convencida de que hay algo en la casa mientras que la madre cree que todo se puede explicar de forma más racional. Shideh iba a ser doctora, por lo que su afán de que haya una lógica detrás de todos los sucesos ilógicos no resulta tan extraño. Mientras todos los habitantes del edificio se disponen a salir de Teherán debido a la situación causada por los bombardeos, Shideh se resiste a irse. No está dispuesta a ceder a sus peores miedos, ella puede cuidar de su hija, y si no hay nada en casa, no hay nada a lo qué temer. Se queda anclada en su casa para luchar contra todo lo que se le viene encima, contra sus miedos y por sus sueños.

Under the Shadow

Pero no solo la historia es la que eleva la calidad de un largometraje. La escenografía en este caso no podría ser más aséptica, recalcando la cotidianidad del entorno. Sucede en Irán pero bien podría sucederle a cualquier familia en cualquier país desarrollado o en vías de desarrollo. Esta atmósfera queda plasmada con el empleo de cámara en mano y planos de larga duración, concediéndole cierto aire de cine de autor. Y los espectadores que quieran sustos, que se queden tranquilos porque los tendrán. Unos sobresaltos muy bien conseguidos gracias al emplazamiento de la cámara, elementos de la naturaleza, un muy correcto uso del sonido y el empleo del espacio filmado. En lo personal, tuve que encender la luz en más de una ocasión o llegar taparme un poco los ojos. Unos sustos conseguidos con unos elementos muy simples pero que logran ser increíblemente efectivos. En cuanto a las actrices que interpretan a la madre y a la hija, ambas logran formar ante la pantalla un vínculo verosímil y consiguen trasmitir todas las emociones que se proponen en sus respectivos papeles.

Se podría decir que el film emplea muchos de los elementos que utilizó hace unos años Babadook. Pero mientras que la cinta australiana no llegó a cumplir mis expectativas, esta las ha superado con creces. Después de ver que este es el debut de su director y guionista, no puedo esperar para saber lo que ofrecerá a continuación.

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