Tuve el placer de tener una divertidísima entrevista con Rosie Gaunt‑Mathieson y Hayley Morris, y más que una entrevista, se sintió como una conversación entre amigas, en la cual pasamos por diferentes estados: seriedad sobre los temas que toca el filme, reírnos a carcajadas por las ocurrencias que surgen incluso de dichos temas, volver a aterrizar en la seriedad del asunto, y así. Y siento que esa puede ser una buena descripción para el corto: divertido pero con un mensaje profundo y dolorosamente real.
A tail, escrito por Finola Waller, dirigido por Rosie Gaunt‑Mathieson y protagonizado por Hayley Morris en el papel de Gemma, propone una mirada divertida, incómoda y profundamente simbólica sobre la experiencia femenina, las contradicciones que impone la sociedad y la relación de las mujeres con sus propios cuerpos.
La dualidad femenina es representada por la cola de una sirena que simboliza tanto el misterio como la racionalidad, siendo la cola ese elemento místico, encarnando al mismo tiempo, el poder, la diferencia y la exposición constante al juicio externo, y su torso representa la parte psicológica.

La historia cuestiona cómo las mujeres son observadas, evaluadas y obligadas a negociar su identidad para encajar en las expectativas sociales. Tratando de cumplir con estándares imposibles mientras renacemos mes tras mes con cada periodo.
Luego de hablar de esto, pasamos a la parte técnica: ¿Cómo crearon la cola y cómo se sintió Hayley de actuar en ella?
“Esto supuso importantes desafíos técnicos”, comenta Rosie, explicando que la diseñadora Jade y Grace Page, sirena profesional y doble de Hayley, contaron con una prótesis de látex de aproximadamente 15 kilos, compuesta por escamas moldeadas individualmente y una estructura interna que permitía nadar.
“Estoy tan agradecida con Grace, porque al verla nadar tan naturalmente con la cola, pensé, “Wow, yo nunca podré hacer esto”, bromea Hayley.
La cola no posee una estética fantástica como pudiera suponerse, no brilla, no parece mágica, todo lo contrario. Es demasiado real, con un aspecto deliberadamente tosco y oscuro. Su peso aportó realismo a las escenas, pero también complicó el rodaje, especialmente durante la secuencia en la piscina, cuando la falta de ensayos y un problema de drenaje hicieron que la prótesis se llenara de agua y dificultara la flotación de Hayley.

Y a pesar de que la cola le quedaba a Hayley como anillo al dedo, el papel no era en un principio de ella, lo cual decepcionó a la actriz y creadora de contenido. Pero luego, tras cambios inesperados en la producción, Hayley recibió la propuesta de interpretar a Gemma, quien le otorgó una mirada única y accesible a la experiencia femenina e invita a cuestionar la vergüenza asociada a los procesos corporales naturales de la mujer.
Rosie comenta: “La recepción ha sido diversa y personal, con espectadores que han conectado con la obra desde sus propias experiencias, incluidas personas trans y personas con endometriosis”. Lo cual habla de la importancia y el alcance del mensaje de este cortometraje, demostrando que es una película para todas las personas.
Al final, Rosie comparte algo que yo, personalmente, desconocía: el hecho de que están apareciendo investigaciones científicas sobre las posibles propiedades regenerativas de la sangre menstrual, lo cual es extremadamente interesante.
“¿Cómo no pensamos antes en esto?”, bromea Hayley. Y este es uno de esos puntos donde la conversación se convierte en humor puro.
El cortometraje utiliza la fantasía y el humor para abordar cuestiones sociales profundas, invitando al público en general a revisar sus prejuicios sobre el cuerpo, la feminidad y el poder, y recordando que, incluso frente al juicio social, la solidaridad entre mujeres es la clave.
Y como bien menciona Rosie: “El mundo no cambia necesariamente para las mujeres, pero la sororidad y el apoyo mutuo siguen siendo formas esenciales de resistencia”.
© Imagen de cabecera: Fotograma obtenido del cortometraje “A Tail”











