Ya habíamos cerrado la cobertura del 41 Cinema Jove, pero había un cortometraje valenciano en la Sección Oficial que se nos había quedado pendiente y no podíamos dejarlo escapar. A certa distància (A cierta distancia), de Laura Pérez Gómez.
Lo que cuenta A certa distància
Alba vive en la ciudad. No está lejos de su pueblo, pero lo suficiente para que las visitas a su madre sean menos frecuentes de lo que debieran. La excusa para volver esta vez es el cumpleaños de su abuela, y su madre la espera con toda la ilusión del mundo. Pero Alba carga con algo que no sabe cómo decir: también quiere aprovechar para ver a su padre, que rehízo su vida, tiene una nueva familia y, cuando toca, tampoco tiene demasiado tiempo para ella.
El corto no explota ese conflicto. Lo sugiere, lo deja flotar en el ambiente, en los silencios, en la incomodidad de compartir espacio cuando hay cosas que no se nombran. Técnicamente es impecable: los planos están escogidos con mucho gusto, y la mezcla de valenciano y castellano que atraviesa el diálogo no es un capricho sino pura realidad, sobre todo en los pueblos de esta tierra.
Elsa Moreno protagoniza el corto como Alba, y lo hace con una contención que encaja bien con el tono que busca la directora. A su lado, Sonia Almarcha (a quien el público más cinéfilo habrá visto recientemente en Yo no moriré de amor, una de las películas del año) da vida a la madre.

La familia rota, otra vez protagonista
Hay algo en este corto que conecta con una incomodidad muy contemporánea: esa generación de hijos que ha crecido aprendiendo a repartirse entre dos casas, dos versiones de sus padres, dos versiones de sí mismos según con quién estén.
El vivieron felices para siempre lleva tiempo en retirada, y el cine costumbrista que lo cuenta sin aspavientos ni melodrama tiene cada vez más donde elegir. A certa distància se suma a ese catálogo con honestidad y con una mirada que prefiere la sugerencia al conflicto abierto. Hay momentos en los que uno desearía que la historia apretara un poco más, pero hay que reconocerle a Laura Pérez Gómez el mérito de no forzar nada.
Es el primer trabajo de ficción de una directora que venía de dos documentales, y se nota que sabe lo que hace. Un debut que merece seguimiento, y una gira de festivales que, confiamos, le dará el recorrido que merece.











