Zejtune

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Zejtune | Hablamos de la película de Malta

Malta no es grande. Trescientos kilómetros cuadrados en mitad del Mediterráneo, tan pequeña que la primera vez que la buscas en un mapa tardas un momento en verla. Y sin embargo, últimamente, cuando cae algo maltés en un festival que merece la pena, conviene prestarle atención. Lo de Alex Camilleri ya se intuía desde su debut con Luzzu (2021), ganó el Premio Especial del Jurado en Sundance y se convirtió en la candidata de Malta al Óscar a la Mejor Película Internacional. Así que cuando supimos que su segundo largo: Zejtune (más concretamente Żejtune), llegaba a la sección oficial del 41 Cinema Jove, no había excusa para dejarla pasar.

Zejtune: olivos, herencias y una canción en un bar

Mar (Michela Farrugia) tiene muy claro lo que quiere: marcharse. Malta la asfixia, le recuerda a una madre complicada con la que nunca llegó a reconciliarse y que acaba de morir. Pero la herencia que deja esa madre (tres parcelas de tierra repartidas por Malta y la isla de Gozo) es lo único que puede convertirse en su billete de salida. Para venderlas, primero tiene que encontrarlas y reclamarlas físicamente. Para eso necesita a alguien que conozca el terreno.

Ahí entra Nenu, interpretado por Nenu Borg «l-Brazz», un cantante de ghana (la música folclórica improvisada de la isla) con ochenta y dos años, más calma que el aceite de oliva y un carisma que no se aprende en ningún taller. La propuesta: él guía a Mar a través del país a cambio de compañía. Así arranca un recorrido por terruños polvorientos, bares de barrio y parcelas que huelen a historia acumulada.

La película está rodada en maltés. Casi íntegramente. Y eso, que puede sonar como un apunte técnico de menor importancia, lo es todo. Lo fácil hubiera sido el inglés: más mercado, distribución más sencilla, festivales más al alcance. Camilleri eligió no hacerlo, y esa sola decisión ya sitúa a Zejtune en otra conversación. El maltés es una lengua fascinante que mezcla árabe, siciliano, inglés e italiano (una especie de cóctel mediterráneo con miles de años) y suena como algo antiguo y cercano al mismo tiempo.

Hablando de eso: ¿sabíais que «żejtun» en maltés viene del árabe zaytun? Sí, la misma raíz que nuestra «aceituna». El mismo camino, el mismo árbol, la misma historia enterrada en el subsuelo del Mediterráneo. El título de la película lleva ese peso sin hacer literatura de ello.

ZEJTUNE

El ghana y el hombre que no se rinde

El corazón de todo esto es el għana (pronúnciese «ana»), la música popular de Malta. En su forma más viva, el spirtu pront, dos o más cantantes improvisan estrofas rimadas en un duelo poético acompañados de guitarra, generalmente en bares y tabernas. Algo así como un slam de poesía mediterráneo con más vino y sin micrófono o una batalla de gallos (freestyle de rap), pero con menos marihuana. Una tradición declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2021, que combina influencias árabes y mediterráneas en algo que no suena del todo a ninguna de las dos cosas.

Nenu Borg no es actor. Es un maestro real de esa tradición que debuta en la pantalla grande con 82 años y que roba cada plano en el que aparece sin esfuerzo aparente. Camilleri repite aquí lo que ya le funcionó en Luzzu: apostar por no-actores o semiprofesionales y conseguir esa textura de realidad que el cine de ficción busca y raramente alcanza. La química entre Farrugia y Borg, que sobre el papel no tenía por qué cuajar, funciona de manera sorprendente. No es evidente que una treintañera con prisa y un octogenario en calma vayan a generar algo interesante en pantalla. Pero cuajan. Y eso es lo que sostiene la película.

La prisa es otra forma de no ver

Me quedé pensando en Mar mucho rato después de salir de la Filmoteca. En esa determinación tan moderna, tan reconocible, de querer estar siempre en otro sitio.

Vivimos en una época de una exigencia absurda. Todo tiene que crecer, escalar, optimizarse, monetizarse. Hasta el descanso se mide, hasta la vida personal entra en el cuadro de mando. Y en ese contexto, ver a Nenu cantando en un bar sin más audiencia que cuatro personas y sin ningún interés por grabar nada, da una especie de vértigo invertido: el vértigo de darte cuenta de que existe otra forma de vivir que no pasa por acumular ni por huir. Que hay una dignidad enorme en llegar al final del día habiendo hecho bien una sola cosa, aunque esa cosa sea cantar una canción improvisada en un bar de mala muerte de Malta.

Zejtune no predica, que sería lo peor que podría hacer. Muestra. Con discreción, con cariño. Mar llega corriendo y, sin que la película fuerce demasiado las cosas, se va un poco más despacio. Es suficiente.

El único punto donde me quedo algo frío es el desenlace: coherente, narrativamente impecable, pero sin el mordisco final que algunas películas te dejan en el pecho. Salí de la sala sin que ninguna pregunta me persiguiera. Para una película que funciona tan bien en sus dos tercios anteriores, es un aterrizaje un poco tibio.

Zejtune es pequeña, honesta, y no tiene ninguna prisa por convencerte de nada. Que se llevara el Premio al Mejor Guion del Festival de Tribeca de este año no es ninguna sorpresa: Camilleri tiene algo que contar y sabe muy bien cómo contarlo. Que encima se atreva a contarlo en maltés, en la lengua de los que se quedaron y no en la del mercado, hace que la admiración sea doble.

Una película sobre tranquilidad, herencias y una canción que puede cambiarlo todo. Difícil resistirse.

LA NOTA DE FILMFILICOS

EN POCAS PALABRAS

Zejtune es una peli maltesa pequeña, honesta y muy bonita. El folclore, el paisaje y un maestro del canto de 82 años, que debuta en el cine y se roba la función.

3,5
Alex CamilleriCine maltésCinema JoveCinema Jove 2026DramaMichela FarrugiaNenu Borg
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Autor/a

Makelelillo (AKA Rafa Mollá)

Descripción: Disfruta del cine como un niño de un juguete nuevo. Odia las películas que comienza a ver con una cierta expectación y que va descendiendo conforme avanza, pues se convierten en algo infumable, no tiene pelos en la lengua a la hora de opinar y nunca se censura nada. Autobiografía: Aunque no soy especialista en nada en concreto, me gusta bastante incordiar y reirme de casi todo... y hablar de cine claro. Frase: “Te pierdes en los detalles”.

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