Victoria Martín dirige Se tiene que morir mucha gente, la nueva y grandiosa serie estrenada en Movistar Plus+.
De que trata la serie
La historia sigue a Bárbara, Maca y Elena, tres amigas desde el colegio que, veinte años después, siguen siéndolo, más o menos.
Bárbara es una auténtica bomba de relojería: vive frustrada con su trabajo y enganchada a las benzodiacepinas. Maca, con quien comparte piso, intenta abrirse camino como actriz mientras sobrevive de camarera. Y Elena está embarazada tras casarse con un señor de sesenta años que dirige hoteles.
La crisis personal de Bárbara será la mecha que haga explotar todo.

Crítica de Se tiene que morir mucha gente
Me gusta el humor negro, los guiones que apelan a la inteligencia y buscan que el espectador no solo se ría, sino que también reflexione. Desde la primera escena, la serie me recuerda a lo que vimos en Vergüenza o Poquita fe, productos pensados para un público muy específico. La crisis de la mediana edad femenina es siempre un buen tema para explorar, y aquí se hace a través de tres protagonistas completamente desquiciadas. La duración de los episodios ayuda a que la narración sea más directa, sin caer en redundancias ni en la complacencia de los estereotipos habituales del género.
El alter ego es, sin duda, de lo mejor de la serie: sus diálogos y su oscuridad recuerdan a una especie de Wednesday a la española. En otras manos, Se tiene que morir mucha gente podría haberse quedado en una comedia sin narrativa que enganchara, pero, afortunadamente, Victoria Martín tiene muy claro qué es lo que le interesa contar. En el reparto protagonista, Anna Castillo, Macarena García y Laura Weissmahr están todas al mismo nivel, sin que ninguna destaque por encima de las demás. Y qué grande está Sofía Otero, un auténtico diamante en bruto al que le esperan grandes papeles.
Una serie atípica, marciana y muy recomendable.











