Normalmente aquí nos quejamos de que en España le cambian el título a todo. Con Fido no hay disparate que comentar: llegó con su nombre original, que además es el de perro por excelencia, del latín «fiel». Sigo desenterrando muertos en el Filmfilloween 2026 con ganas de reír, y esta vez le toca a la mascota más peculiar: Un zombie.
Sinopsis y reparto
Bienvenidos a Willard, un pueblo de postal de los años 50 donde siempre hace sol y los zombis reparten el correo. Tras una guerra contra los muertos, la empresa ZomCon patentó un collar que los domestica, y tener uno en casa es lo que toca. Helen (Carrie-Anne Moss, la Trinity de Matrix con delantal) cede a la presión de los vecinos y compra un zombi al que su hijo Timmy bautiza como Fido. Billy Connolly le pone cuerpo y cara de pasmo permanente, Dylan Baker es el padre con zombifobia y Henry Czerny y Tim Blake Nelson completan el barrio. Dirige Andrew Currie. Todo va de maravilla en esta película hasta que el collar falla y a un vecino se le acaba el césped.
Crítica de la comedia zombi Fido
La gracia de la película es que juega a la clásica historia de niño y mascota, con su amistad, sus travesuras y hasta un guiño a Lassie, y la retuerce con una sola idea: la mascota es un muerto viviente de metro ochenta al que le gusta picar entre horas. Y funciona, porque la ternura va en serio y el humor negro también, sin que una cosa estropee a la otra. Casi podría pasar por película familiar si no fuera por las tripas.
Además es una delicia de ver: colores de anuncio de los 50 con zombis de fondo, de ahí su Genie a la mejor dirección artística (sí, es que la peli es canadiense). Es cierto que la premisa es de un solo chiste y que hacia el final se le nota el esfuerzo por sostenerla, pero la simpatía del reparto compensa de sobra.

El zombi de Willard como electrodoméstico
Lo más interesante está debajo del chiste. En Willard el zombi es un electrodoméstico con patas, un criado barato que se compra porque lo tiene el vecino. La película se ríe del conformismo, de las apariencias y de quienes tratan a otros como si fueran cosas, y lo hace sin sermón.
Es un zombi muy distinto al de Amor Zombie, donde el muerto era la novia: aquí el afecto aparece donde nadie lo esperaba, en el que menos derechos tiene. Curioso que, con el cerebro en reposo, el zombi sea el único que se comporta con lealtad.
Veredicto: una comedia zombi con más corazón que tripas
Perfecta para verla este Halloween 2026, aprovechando que cumple 20 años, sobre todo si, como yo, prefieres reír a pasar miedo. Llévatela a casa: no muerde (mucho).











