Volvimos al Festival de Londres y como entrada formal -y triunfante- estamos en la primera ronda de las famosas Tardes de Té. El “speed dating” del cine, donde tienes 5 minutos para hablar con el director, productor, actor, o los tres al mismo tiempo y hacer lo mejor que puedes, pero hay veces que esos cinco minutos son para conocerse y bromear, lo cual ocurrió con Edward Lovelace y Adam Pearson, con quien quise hablar desde que vi A different man en la Berlinale 2024, y que el cine nos volvió a unir y a darnos esa charla que sentí que nos debíamos.
Esta vez, Adam, nos habla de su nuevo film junto a Lovelace como director; Zero Intention of Living Quietly, el cual es un documental que explora la identidad y el poder de la representación.
Zero Intention of Living Quietly

Es una poderosa historia sobre aceptarse a uno mismo, romper estereotipos y demostrar que nadie debería estar definido por su apariencia o discapacidad. También destaca la importancia de verse representado en el cine y de encontrar referentes que nos ayuden a imaginar nuevas posibilidades para nuestra propia vida.
Es una película sobre películas, es un filme que coloca la importancia del arte en un pedestal, donde debería estar, así que les pregunté a ambos, qué significa este arte para ellos.
Adam nos comenta que el storytelling es una de las formas más puras de comunicación entre los humanos. “Pasas años, en este caso, cuatro años trabajando en un proyecto, y luego lo lanzas al público y ya no te pertenece, le pertenece a todos. Y es una de las cosas que más me gusta de esto. Estamos en el proceso de ver cómo este filme se abre al mundo, y de ver cuál será su lugar en el mundo. Lo estoy disfrutando muchísimo”.
Edward nos dice que tiene dos hijas pequeñas a quienes les enseña películas y a través de ellas conocen el mundo. “No importa si haces cine o no, es esa oportunidad que te da este arte de ver y conocer el mundo a través de las películas”.
“Lo que nos unió a Adam y a mí al conocernos fue la fuerza del cine y que nos damos cuenta de que el mundo se mueve muchas veces por lo que vemos en las películas”.
Edward cuenta, entre risas, que desde que vio Under the skin, película en la que participa Adam, tuvo claro que quería trabajar con él. Desde entonces, reconoce que insistió incansablemente hasta conseguir colaborar con él.
Quizá ahí reside la verdadera magia del cine: en que una historia, después de años de pertenecer a quienes la soñaron, se desprende de sus manos para encontrar su lugar en el mundo y, sobre todo, en los demás. Zero Intention of Living Quietly habla precisamente de eso, de las vidas que merecen ser vistas, de los prejuicios que dejamos atrás cuando aprendemos a mirar de otra manera y de cómo el cine puede abrir ventanas donde antes sólo había límites. Edward y Adam se encontraron gracias a una película, pero lo que han creado juntos aspira a algo mucho mayor: recordarnos que lo que vemos en la pantalla puede transformar la forma en que entendemos a los otros y a nosotros mismos.

The Friend’s House Is Here
Tuve también la oportunidad de hablar con Hossein Keshavarz y Maryam Atei por su película The Friend’s House Is Here, film que nos adentra en la escena artística clandestina de Teherán, donde crear se convierte en un acto de resistencia frente a la censura y la represión política. A través de la amistad de dos mujeres jóvenes, la película explora cómo el arte abre espacios de libertad, identidad y encuentro en un entorno que intenta limitar la expresión individual y colectiva.
Más allá de los límites impuestos, la película revela una comunidad creativa que sigue imaginando otras realidades diferentes a las que se viven. Resistir no siempre significa alzar la voz o manifestar en las calles, a veces, la forma más potente de resistencia proviene de la creación, y de compartir esa creación. Cuando expresarse se convierte en un riesgo, el arte mantiene viva la posibilidad de imaginar un mundo distinto.
Hablamos principalmente de la importancia del arte en Irán, y explican cómo el arte en general forma parte de la vida cotidiana y de la identidad cultural de su gente de una manera que a menudo permanece desconocida para el resto del mundo. La poesía ocupa un lugar especialmente importante, por ejemplo, es común recitar poesía en reuniones sociales, hablar de poetas y literatura. El arte es realmente algo que se comparte colectivamente en Irán.
Sin embargo, pese a esta riqueza cultural, gran parte de la creación contemporánea iraní sigue siendo poco conocida fuera de sus fronteras, en parte por las restricciones, la censura y las dificultades para circular internacionalmente.
“El pueblo irani no es el gobierno”, una frase de Hossein que puedo entender perfectamente. Y recuerdo lo que dijo Javier Calvo con respecto a su película, La Bola Negra, “los políticos dicen que el arte no es importante, sin embargo, intentan callarlo”.
Me dirigí especialmente a Maryam ya que ella es nacida allá, y me interesaba saber cómo fue para ella su experiencia de ser una cineasta mujer.
Maryam nos cuenta que, “Ya había hecho una película clandestina por llamarla de alguna manera, hace diez años, donde aparece mi tía en un papel. Ella me dijo que ya que había hecho una película, que me dedicara a hacer cosas menos peligrosas, ya que solo el hacer el film fue una situación riesgosa. Sin embargo, volví a hacer esta película y mi tía volvió a participar”, dice riendo. “Ella también se arriesgó de nuevo”. Y eso, para mí, resalta el poder del cine y valida de cierta manera, todo lo que estamos diciendo en esta conversación.
Este film nos permite descubrir el arte de este país, y nos permite acercarnos a un Irán que a menudo queda fuera del relato mediático: un país de voces, sensibilidad y creatividad, donde el cine es una forma de resistencia.
Variations on a Theme

Por último, hablamos con Devon Delmar, co-director junto a Jason Jacobs sobre Variations on a Theme, película que sigue a Hettie, una pastora de cabras de casi 80 años en Sudáfrica, cuya vida se ve alterada por una estafa mientras espera una compensación económica. La película reflexiona sobre la vejez, la vulnerabilidad y la lucha por conservar la independencia.
La película ha sido seleccionada como la candidatura oficial de Sudáfrica para los Oscar 2027, en la categoría de mejor película internacional.
Dado que la película aborda la memoria y el peso del pasado, le pregunto a Devon si, a lo largo de su trayectoria como director en Sudáfrica (un país cuya cinematografía, lamentablemente, sigue siendo poco conocida internacionalmente), ha percibido cambios significativos en la industria desde sus comienzos hasta hoy.
“Alrededor del 2016 cuando estaba en la escuela de cine, había conversaciones sobre la “New Wave” del cine sudafricano, y creo que sí es cierto. Estoy muy orgulloso y agradecido de ser parte de esta nueva ola de cineastas, donde no siempre es lo que se muestra sino lo que no se ha mostrado, como esta comunidad de la que hablamos en nuestra película. Los nuevos directores están haciendo cosas innovadoras, y no tratan de apegarse a la idea occidental del storytelling. No queremos imitar la manera de hacer cine en occidente, o en ninguna parte del mundo. Estoy muy feliz de que esto esté ocurriendo y me siento muy seguro de que se empezará a ver más el cine sudafricano y si esto no ocurre, no pasa nada, seguiremos haciendo cine para nosotros. No necesitamos la validación de ninguna parte del mundo”.
“Pero se siente bien estar seleccionado como candidato para los Oscars”, bromeo.
“Sí, se siente bien”, ríe.
Y con esta nota finalizamos el primer round de las tardes de té del BFI London Film Festival 2026, entre encuentros fugaces, conversaciones intensas y cinco minutos que parecen insuficientes para abarcar todo lo que una película tiene que contar, las Tardes de Té nos recuerdan que el cine empieza mucho antes de llegar a la pantalla.











