En un tramo íntimo y singular de nuestro especial de los Oscar 2026, la categoría de Mejor Cortometraje de Ficción siempre deja pequeños tesoros que vale la pena descubrir. Este año, uno de esos breves films que te tocan la fibra es A Friend of Dorothy, un corto británico de unos 21 minutos escrito y dirigido por Lee Knight que nos recuerda que, a veces, el cine pequeño dice cosas grandes.
De qué va A Friend of Dorothy (cortometraje de ficción)
La historia se centra en Dorothy, una viuda mayor que vive sola, cuya vida tranquila y casi rutinaria se ve alterada cuando JJ, un joven vecino de 17 años, le pide un balón de fútbol que había aterrizado en su jardín. Ese gesto aparentemente simple desencadena una amistad inesperada, profunda y conmovedora entre dos personas de generaciones muy distintas, unidas por la soledad y el anhelo de conexión.
El reparto cuenta con nombres como Miriam Margolyes en el papel de Dorothy, Alistair Nwachukwu como JJ, y el veterano Stephen Fry junto a Oscar Lloyd en roles secundarios pero significativos.

Reseña de A Friend of Dorothy – Pequeña gran película
Lo primero que sorprende de A Friend of Dorothy es su naturalidad emocional. Nada del relato suena forzado ni artificial: la película se desarrolla como una pequeña conversación que uno quisiera extender, no como un espectáculo que grita por atención. Esta cualidad es un regalo, especialmente en un formato tan breve y concentrado.
Lo que empieza con un balón perdido se convierte en una exploración silenciosa de la soledad, la amistad y los encuentros que nos cambian sin prevenir. La cámara de Knight no intenta impresionar con artificios: se queda cerca de los silencios, de las miradas y de las pequeñas acciones que construyen una relación sincera entre dos personajes que podrían haber sido invisibles para muchos.
El título del corto (que alude a una frase histórica de la cultura LGBTQ+) añade una capa extra de significado sobre el valor de la comunidad, del reconocimiento del otro y de la importancia de “sentirse visto”.
Hay una sensación muy británica en cómo se cuentan las cosas: sin grandilocuencia, con cariño y un toque de humor suave que nunca rompe la emoción central. La actuación de Miriam Margolyes es especialmente memorable, equilibrando ternura y honestidad sin caer en el cliché.
En apenas 21 minutos, A Friend of Dorothy logra algo que muchas películas más extensas no alcanzan: hacerte sentir. No es solo una historia sobre amistad intergeneracional, es una mirada cálida a lo que significa acercarse al otro sin prejuicios ni expectativas. En una categoría donde la brevedad es virtud, este cortometraje británico brilla por su sencillez y verdad.











