Desde los inicios del séptimo arte, uno de los géneros más explotados y sin duda, más beneficiosos en cuanto a términos de taquilla se refiere, ha sido el cine de acción. Podríamos afirmar que su mayor baza reside en una fórmula bastante sencilla para lograr un éxito taquillero. La utilización de cualquier tipo de relato narrativo, da igual lo absurdo que sea, e incluir varias secuencias de acción trepidantes, parece ser el coctel perfecto que cualquier guionista puede utilizar para desarrollar un proyecto de este tipo.
A simple vista, parecería que son historias simples y sin mucho trasfondo. Pero en los últimos años, hemos podido presenciar cómo han emergido figuras del cine acción que han cambiado esta falsa concepción y nos han demostrado que una buena historia de acción no siempre se basa en darse golpes y pistoletazos. Un claro ejemplo de ello, es la (de momento) bilogía de Nadie.

Tras los acontecimientos de la primera entrega, Hutch sigue realizando encargos para saldar una deuda de millones de dólares. Sin embargo, ya es momento de darse unas vacaciones en familia. Lo que no sabe, es que vaya a dónde vaya, siempre acabará en un algún tipo de altercado, y en este caso, podría estar conectado con su pasado.
Dirigida por Timo Tjahjanto y guionizada por Aaron Rabin y Derek Kolstad, creador de la saga de John Wick, Nadie 2 funciona como el clásico episodio de un serial, donde la familia protagonista decide irse de vacaciones para desconectar, pero lo último que acaban haciendo es justamente eso, desconectar. En este caso, la supuesta desconexión se traduce en más disparos y palizas sangrientas. En contraste con la primera parte, la historia de Hutch parece indagar un poco más en la psicología de su protagonista. Nos adentramos más en porqué no puede evitar meterse en peleas y arriesgar su vida cada 5 minutos.

Gracias a la adición de más minutos de pantalla los miembros de familia, Hutch se ve envuelto en una reflexión de carácter familiar acerca de si esta rabia acumulada puede heredarse o no. Un concepto cuanto menos interesante. Sin embargo, esta nueva aproximación se diluye por momentos, cuando la acción vuelve a interponerse ante este camino más narrativo y que prometía una conclusión más original.
A decir verdad, es una pena, porque el resto de los elementos del filme son sobresalientes. La actuación de Bob Odenkirk sigue siendo espectacular, y el resto del cast familiar, en especial Connie Nielsen, demuestran que pueden ser personajes recurrentes en la saga con tramas especialmente interesantes. La puesta en escena sigue abogando por una réplica de la acción vista en John Wick pero con un tono más gamberro y divertido. Las coreografías son sobresalientes y Hutch vuelve a demostrarnos que no hace falta tener un arma en mano para poder infringir un daño considerable. Solo basta con tener un poco de imaginación.

Es por todo lo dicho, que Nadie 2 se convierte en una secuela eficiente pero falta de originalidad. Se entiende que, con este tipo de filmes, no requieras dotarle a la narración de un subtexto profundo o que pueda desafiar a nuevos espectadores. No obstante, son esas pequeñas pinceladas en el guion, lo que provoca en el espectador que pueda fantasear con que este tipo de sagas exploren mejor a sus protagonistas. O por lo menos que construyan un universo amplio y que de para secuelas que no se basen en repetir la misma fórmula de siempre. Y porque no, un John Wick vs Hutch no estaría mal. ¿No?











