Valentina Maurel es una directora de cine y guionista franco-costarricense, quien desembarca en Cannes con una película que a primera vista se destaca por su título, Siempre soy tu animal materno, un título que deja expuestos elementos que se tocan a profundidad y de manera un poco caótica como lo es la maternidad, de naturaleza caótica en sí.
El nombre proviene de una entrevista que le hicieron mientras promovía su primer filme. Le preguntaron si ya tenía otro proyecto en mente: “Y la verdad es que no”, responde Valentina. “Es cómico porque parece que en los festivales siempre que te preguntan debes parecer como si estuvieras ocupada. Yo no tenía nada, pero le dije que sí y que se llamaría Siempre soy tu animal materno, el cual es un verso de un poema de mi madre que me gusta mucho. No estoy segura de por qué le dije este verso en particular, pero cuando empecé a escribir esta película, puse este nombre en la página en blanco. Quería hablar de la maternidad, de la relación entre hermanas, y luego tuve un hijo, lo cual contaminó mi escritura, ya que tener un hijo literalmente altera tu cerebro. No puedes pensar tan bien. Así que pensé que quizás debería cambiar de título pero al final, no lo hice ya que igual dentro de la maternidad existe algo animal que no entiendo”.

La entrevista se dio junto a otros periodistas en el sexto piso del Palais de Festivals, lugar simplemente maravilloso para hacer entrevistas. Así como lo es San José, en Costa Rica, un lugar sublime para filmar. Maurel nos cuenta que los propios costarricenses la veían como “la europea” que mostraba el lado negativo de la ciudad, así que nos cuenta que dijo: “Voy a enseñarles de dónde vengo, para que dejen de decir esto y vean que yo no crecí en París”, ríe tímidamente.
Elsa (Daniela Marín Navarro), una de las protagonistas de esta historia, vive en Bélgica y vuelve a Costa Rica y ve todo desde “un pedestal europeo” como lo cataloga su madre (Marina de Tavira) en una escena, así que pregunto:
“Para ti, que eres de Costa Rica y vives en Europa, ¿cómo estas dos culturas han enriquecido y afectado tu cine y tu storytelling?”
“Me pasó que idealicé mucho Europa, realmente quería ser una buena europea, ya que mi padre es francés. Creo que lo que intenté escribir en esta película fue el hecho de sentirse fuera de sintonía con tu país de origen cuando vuelves. El hecho de haber estudiado cine en Europa pero aún querer volver a Costa Rica a filmar, es parte de ese proceso, tratando de poner Costa Rica otra vez en el centro de mi misma, para no sentirme tan alejada. Es algo raro. También cuando admiras tanto el cine francés, te sientes como si no tuvieras derecho a hacer cine, es el peso y la importancia que tiene el cine francés, así que quise hacer de mi cine, mi cine, trayéndolo a Costa Rica”.
Le pregunté sobre el personaje de Amalia, interpretado por Mariangel Villegas, el cual me parece simplemente delicioso, y es que no encuentro otra palabra para describirlo. “Me encanta la palabra”, dice Valentina. Es un personaje complejo, con muchas capas, así que quise saber de qué o de quién se inspiró para escribir tan interesante personaje.
“Es un personaje difícil de categorizar. Me inspiré en muchas chicas que conocí luego de hacer mi primera película, ya que muchas vinieron a hablar conmigo después. Y también de la propia actriz, quien es muy cruda, parece un poco perdida pero es mucho más sabia que nosotros de cierta manera, de una forma que no entiendo. Tiene una vulnerabilidad y una sabiduría que me sorprenden. También me inspira la sociedad en general. Ser una joven en un pequeño país del mundo, se hace difícil construir una identidad. Sobre todo cuando provienen de un país latinoamericano que se siente menos latinoamericano que el resto”. Lo cual puede estar hablando incluso de ella misma.

Valentina, cineasta con doble nacionalidad, madre, con tres idiomas en su cabeza, trasmite ese carácter casi urgente del film, un carácter rápido, un poco desordenado, algo borroso pero increíblemente interesante e inteligente. Por lo que pude descubrir de la cineasta, ella es así y su cine la extensión de ella misma, como debería ser, y me encantó poder verlo de cerca.
Para finalizar, le pido que nos hable un poco sobre el cine de Costa Rica en la actualidad.
«Es un país interesante, es un país donde la mayoría somos cineastas mujeres. Tenemos ahora la oportunidad de inventar una industria, le damos consejos al Centro de Cine sobre cómo adaptar las leyes. Están incluyendo leyes que protegen a los actores de acoso, por ejemplo, así también como la igualdad de roles en una producción, o hacer de las producciones más amigables para los niños actores, entre otras cosas por las cuales seguimos luchando para que se tomen en cuenta”, responde la directora.
Siempre soy tu animal materno es una mirada desordenada (en el mejor de los sentidos) a la mujer, a la maternidad, a la dinámica entre madre e hijas, y entre hermanas, en medio de dos sociedades, la latina y la europea, y de como tratar de sobrevivir en el flujo de una identidad borrosa, lo cual no siempre es malo, pero puede ser autodestructor.
La película ha sido presentada en la sección Un Certain Regard del festival de Cannes 2026.
© Imagen de cabecera: Fotograma obtenido del film «Siempre soy tu animal materno»











