Pertenezco a una generación que fue criada por la televisión. Y los personajes de los Looney Tunes fueron de los que acompañaron las mañanas de los sábados y las tardes después de las tareas escolares. Coyote vs. Acme (2026) es la más reciente película protagonizada por esos personajes que salieron de las mentes de Chuck Jones y Tex Avery para los estudios Warner hace varias décadas.
La historia del estreno de Coyote vs. Acme es digna de su propio documental. El estudio Warner decidió no estrenarla en salas hace un par de años y una intensa campaña de los fanáticos y de la propia gente del medio provocó que vendieran los derechos de distribución a un estudio más pequeño para que, finalmente, pudiera estrenarse. La cinta ya viene recaudando 50 millones de dólares en la taquilla.

La película tiene como protagonista, evidentemente, a Wile E. Coyote, el sufrido y eterno perseguidor del Correcaminos, que durante décadas ha sido el cliente más fiel de los productos de la empresa ACME, los mismos que siempre han resultado defectuosos.
Después del enésimo intento fallido por capturar al ave veloz, Coyote busca los servicios del abogado Kevin Avery, interpretado por Will Forte, un especialista en conseguir pequeñas indemnizaciones para caricaturas que han sido dañadas por productos de la gran corporación.

Coyote vs. Acme repite el estilo de Who Framed Roger Rabbit (1988) y que hace poco también retomaron Chip ‘n Dale: Rescue Rangers. Es una cinta de detectives y un drama legal al mismo tiempo. Pero es, además y, sobre todo, la lucha de un marginado. Coyote y Avery representan a personajes fracasados involucrados en una lucha al estilo de David y Goliat. El mensaje de resistencia contra corporaciones poderosas que lucran con experimentos sobre los más inocentes es tan sutil como la bulla que hace el demonio de Tasmania.
Sin embargo, la película funciona por los golpes de nostalgia que va construyendo en el trayecto. Los cameos de Bugs Bunny, Tweety, Porky Pig y Daffy Duck aportan como piezas de un rompecabezas lunático y entretenido. Estamos ante una cinta que es fiel al espíritu de sus personajes y no solo los utiliza como se hizo en las fallidas Space Jam.

El brillante guion termina siendo adulto, algunos dirían reaccionario, y está cargado de una ternura que rompe a quienes conocemos a estos personajes de toda la vida y también a las nuevas generaciones no tan familiarizadas con ellos. Las referencias al propio legado del estudio —cada vez que Peter Lorre aparecía en pantalla mi corazón se estremecía— convierten a Coyote vs. Acme en la mejor película que combina dibujos animados y personas reales desde la mencionada Roger Rabbit.
Quizá el mayor mérito de la película sea entender que estos personajes no necesitaban ser reinventados, sino simplemente tratados con cariño. Coyote vs. Acme recupera el espíritu irreverente, absurdo y entrañable de los Looney Tunes y consigue recordarnos por qué nos enamoramos del cine y de estos personajes en primer lugar.











