E.T. el extraterrestre

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E.T. el extraterrestre (1982) Clásico blockbuster de Steven Spielberg

Esta semana hemos empezado nuestro «Verano de Blockbusters», por primera vez en Filmfílicos hacemos este especial donde repasamos los grandes taquillazos de este año, en contraposición con esos clásicos que nos formaron como cinéfilos (y como personas, quizás). Mis compañeras ya han abierto el melón hablando de Encuentros en la tercera fase (1977) y de El día de la Revelación (2026), y claro, después de dos dosis de extraterrestres, me ha parecido de justicia poética cerrar el trío con la película alienígena por excelencia, la que probablemente todos tenemos guardada en algún cajón sentimental: E.T. el extraterrestre (1982).

Ficha y sinopsis E.T. el extraterrestre

Dirigida por Steven Spielberg y escrita por Melissa Mathison (sí, la que después nos daría Mi amigo el gigante), E.T. nos cuenta la historia de Elliott (Henry Thomas), un niño que tras la separación de sus padres se encuentra, casi sin buscarlo, con un extraterrestre abandonado en la Tierra. Lo que empieza como un secreto entre críos (con la ayuda de su hermana pequeña Gertie, una Drew Barrymore que a esa edad ya apuntaba maneras) se convierte en una amistad que cambiará a toda la familia, mientras el gobierno (representado por un inquietante Peter Coyote) anda a la caza del visitante.

La banda sonora es de John Williams, que se llevó el Oscar por ella, uno de los cuatro que ganó la película (sonido, efectos sonoros y efectos especiales completan el palmarés) de las nueve nominaciones que tuvo, incluida mejor película, que ese año se llevó Gandhi. Como curiosidad, Harrison Ford (marido de Mathison por aquel entonces) rodó un pequeño cameo como director del colegio que finalmente quedó fuera del montaje final, y en la fiesta de Halloween podéis pillar a un niño disfrazado de Yoda, guiño directo a su archienemigo George Lucas. El presupuesto, para lo que acabó generando, fue ridículo: 10,5 millones de dólares que se convirtieron, durante más de una década, en la película más taquillera de la historia, un trono que solo le arrebató otra criatura del propio Spielberg: los dinosaurios de Parque Jurásico.

Un cuento bonito que, si rascas, duele

Aquí viene la parte que más me interesa contaros, porque si preguntáis a cualquier millennial (empezando por mí) qué película o películas recuerda como la gran sacudida de su infancia, E.T. aparece en esa hipotética lista casi con matrícula de honor. Es de esas raras películas que ven igual de bien un crío de ocho años que un adulto de cuarenta y pico, y ahí está parte de su magia: cada generación la vuelve a ver y le encuentra una capa distinta.

ET el extraterrestre

Porque, seamos sinceros, E.T. no es tan amable como el recuerdo que tenemos de ella. Debajo del envoltorio de cuento entrañable (esa estética que Spielberg maneja como nadie, de luces cálidas y bicicletas volando contra la luna) hay una historia durísima: una familia rota por el divorcio, un niño que canaliza su soledad y su rabia en un ser que literalmente se está muriendo poco a poco delante de sus ojos, una madre que no da abasto y que ni siquiera se entera de lo que ocurre en su propia casa. Spielberg tiene ese don (o esa trampa, según se mire) de vestir el trauma de fábula familiar, y en E.T. lo lleva a su máxima expresión.

De extraterrestres y máquinas de hacer blockbusters

Y aquí es donde no puedo evitar cerrar el círculo con mis compañeras. Que el especial arranque con Encuentros en la tercera fase, siga con El día de la Revelación y ahora con E.T. deja clarísimo algo: a Spielberg los extraterrestres le obsesionan, y encima resulta que es una auténtica máquina de fabricar blockbusters, cosa que a estas alturas nadie discute.

Pero aquí me permito una pequeña digresión, porque el talento de Spielberg es innegable, eso no lo pongo en duda ni loco, pero casi todo lo que ha hecho ha contado siempre con un respaldo brutal detrás: económico, técnico, de marketing… Entonces uno se pregunta: ¿Spielberg encadena éxitos porque tiene un don innato para el blockbuster, o porque la mayoría de sus proyectos ya nacen diseñados, financiados y empujados para serlo? Probablemente la respuesta esté en un punto intermedio incómodo, y ahí es donde reside lo interesante de su figura: no solo sabe contar historias que nos atraviesan, sino que además ha sabido rodearse (o generar) el ecosistema perfecto para que esas historias lleguen a todas partes. Casi nada.

E.T. el extraterrestre sigue siendo, para mí, una de esas películas que guardo con un cariño casi irracional. Y creo que ese es, al final, su mayor logro: que después de cuarenta años sigamos discutiendo si Spielberg es puro talento o pura maquinaria bien engrasada, mientras Elliott sigue despidiéndose de su amigo en esa bicicleta, y a todos se nos sigue haciendo un nudo en la garganta.

LA NOTA DE FILMFILICOS

EN POCAS PALABRAS

E.T. el extraterrestre es una fábula sobre la amistad y el desarraigo que esconde, bajo su ternura, una de las radiografías más duras que Spielberg ha hecho sobre la infancia rota.

4,5
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Autor/a

Makelelillo (AKA Rafa Mollá)

Descripción: Disfruta del cine como un niño de un juguete nuevo. Odia las películas que comienza a ver con una cierta expectación y que va descendiendo conforme avanza, pues se convierten en algo infumable, no tiene pelos en la lengua a la hora de opinar y nunca se censura nada. Autobiografía: Aunque no soy especialista en nada en concreto, me gusta bastante incordiar y reirme de casi todo... y hablar de cine claro. Frase: “Te pierdes en los detalles”.

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