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Home Nuestras cosas Alerta soltero: Las cuatro películas que deberás evitar este invierno.

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Ya lo decía Rocío Jurado en aquella famosa copla: “Jamás pensamos nunca en el invierno, pero el invierno llega aunque no quieras”.

Así es, querido amigo soltero. Sin apenas darnos cuenta, hemos pasado de estar mostrando al mundo nuestras cualidades innatas en lo que al baile de chiringuito se refiere, a encontrarnos la noche de un sábado cualquiera enterrados bajo la manta, dándole la vuelta a la discografía de Nacho Vegas con esa tristeza pegajosa que es con la que se debe escuchar la música de Nacho Vegas y siendo conscientes de que la decisión más importante que tomaremos hoy será elegir si vamos a llamar a Telepizza o al chino de la esquina.

Pero tranquilo, seguro que el amor llamará pronto a tu puerta y acudirás a él como si Pávlov hubiese hecho sonar la campana. Mientras tanto, yo, que soy la ONG de los corazones desamparados, te guiaré por el sendero de la luz haciendo que evites algunas películas que, inexorablemente, poblarán la parrilla de televisión durante este invierno y que no van a hacerle ningún bien a tu corazón.

LOVE ACTUALLY

Sale Hugh Grant. Hugh Grant queriendo dar amor. Este motivo ya debería parecerte suficiente para no ver la película. Si no es así, no sé qué clase de catadura moral es la tuya, pero te daré unas cuantas razones más.

Además de ser la película favorita de todo buen cuñado, Love Actually conjuga dos factores que son los que ahora mismo tendremos que evitar. Estos no son otros que el amor y la Navidad. Pero no una historia de amor navideña cualquiera, sino un diez historiazas de amor como diez soles.
El problema principal de esta película llega cuando queremos integrar alguna de sus escenas en nuestra vida cotidiana. Situémonos: Tres de la madrugada. Llevas bebiendo alcohol desde la hora de la merienda. De hecho has merendado gintonics, y no se te ocurre otra maravillosa idea que mandarle un mensaje a tu ex. Pero no hablamos del típico Whatsapp cariñoso de las tres de la madrugada. No, querido soltero, tú te has acordado de la fantástica escena de los carteles entre Juliet (Keira Knightley) y Mark (Andrew Lincoln) te has venido arriba, te has presentado en casa de tu ex y le has llenado la puerta con los post-it de propaganda de Charcutería PacoPepe que llevabas en la cartera de cuando estuviste ayer comprando chopped. Todos ellos repletos de mensajes donde el amor le ganaba por goleada la partida a la dignidad. Gracias a Dios, el exceso de alcohol hizo que escribieras en sumerio y tu ex no entiende lenguas muertas.
Por este tipo de bochornosos momentos conviene recordar que hay determinadas cosas que solo son bonitas en las películas.

Love actually filmfilicos blog de cine

Unicamente existen dos motivos por los que sería lógico darle al play a Love Actually.
El primero de ellos se llama Colin Firth, que hace de escritor cornudo, y recordemos que si hay algo que puede ponernos más que un escritor, es un pobre escritor desamparado y débil. Es decir, que solamente por él ya seríamos capaces de ver Love Actually II, III, la precuela y hasta el montaje del director.
Y la última razón no es otra que el “God Only Knows” de los Beach Boys sonando en la última escena de la película. ¿Y a quién no le van a parecer los Beach Boys suficiente motivo para cualquier cosa de la vida?.

EL DIARIO DE NOA

Todavía queda un señor de Retuerta del Bullaque que aún no ha visto esta película. Si da la casualidad de que ese señor eres tú: ¡ENHORABUENA! Todavía estás a tiempo de salvarte.

Personalmente, lo que más me gusta de El Diario de Noa es que todo es mentira. Desde el lago, los patos o la casa de campo hasta ese atardecer eterno en el que transcurre la historia, que básicamente trata de dos chavales, Noah Calhoun (Ryan Gosling) y Allie Nelson (Rachel McAdams) que viven en una concatenación eterna de gilipolleces románticas sin ningún tipo de sentido.
Él es pobre como una rata y soso como un bocadillo de tiza, pero guapo. Y aunque tiene la misma capacidad interpretativa que un manojo de rábanos, destila más testosterona que todos los pretendientes de “Mujeres, hombres y viceversa” juntos, y eso siempre es bueno a la hora del agasajo y el galanteo.
Ella es la típica niña rica que ríe mucho y que va de rebelde pero que no tiene ningún carisma, y que, por supuesto, jamás se habría fijado en alguien como él si no fuera porque es moderadamente atractivo y sobre todo porque “¡Oh, un chico pobre! ¡Nunca contaría con la aprobación de mis padres! Me gusta”. Ya sabemos cómo son las pijas rebeldes.

Como en ningún momento hubiéramos podido imaginar, Noah y Allie se enamoran perdidamente y se pasan los primeros 45 minutos de la película besándose y viviendo una historia de amor de los años 40, con sus madres malvadas, sus besos bajo la lluvia, sus embarcaderos con patos y su tensión sexual. Sí, en los años 40 ya existía la tensión sexual, por complicado de creer que parezca.

El diario de noa

Coincidiréis conmigo en que jamás estaremos lo suficientemente agradecidos a la vida de que estas historias de amor en realidad no existan ¿verdad?.
Lo único que os puedo recomendar es que nunca, bajo ningún concepto, salgáis con una persona cuya película favorita es ésta. Y en el caso de que lo hagáis, no se la presentéis a vuestros padres si no queréis que os deshereden o que os echen droja en el Cola cao.

HER

Ay, Spike Jonze ¿por qué nos has hecho esto?
Coge una batidora. Mezcla factores como el amor, la soledad, la tecnología, la vida moderna y también a Joaquin Phoenix, y ahora ponte la mano en la cinturita y mueve, mueve, mueve. ¿Resultado? Tienes que ser el Grinch del amor o tener el corazón cincelado en adamantio para no emocionarte con esta película. Yo, después de verla quise programar con la voz de Samantha (Scarlet Johansson) el microondas, el lavavajillas y hasta la Silkepil.

En un ambiente futurista, Theodore Twombly (Joaquin Phoenix) se enamora de su sistema operativo, con todos los beneficios que sabemos que eso conlleva, como no tener suegros o no encontrarte pelos en la ducha por la mañana. Pero su sistema operativo no es más que es una voz. Vale, es la voz de Scarlet Johansson, pero sigue siendo solamente una voz.
Para entender la dimensión del drama, podríamos compararlo con la relación de dependencia que teníamos con nuestro Tamagotchi a los 12 años o con el vacío existencial que sientes cuando te das cuenta de que llevas hora y media stalkeando las fotos de Facebook de esa persona.

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Por si todo esto no fuera suficiente, Her nos brinda alguna que otra frase gloriosa que hace que nuestro corazón se quede peor que Puerto Hurraco y acabemos evaluando la asexualidad como la mejor opción para pasar el resto de nuestros días, como es la de “A veces siento que ya he sentido todo lo que voy a sentir jamas. Y de aquí en adelante nunca voy a sentir algo nuevo. Sólo versiones más pequeñas de lo que ya he sentido.” ¿Habéis escuchado eso? Sí. Es vuestro corazón resquebrajándose. Después de todo esto no no queda más remedio que coger nuestra pena, hacer papiroflexia con ella y acabar dándole las buenas noches a Siri antes de ir a dormir.

(500) DÍAS JUNTOS

Existen varias razones por las que todos, desde el minuto uno, sabíamos que esta historia de amor no iba a funcionar jamás. En primer lugar porque esta película no es una comedia romántica, sino un spin-off de la niña de “El Exorcista” y su relación con los hombres.

Zooey Deschanel interpreta al mismísimo diablo escondido en el cuerpo de una joven pizpireta (Summer Finn) producto de la cultura indie, a la que le bota la coletita al caminar, y que además podrías encontrarte en la primera fila de cualquier concierto de Los Planetas.
Summer es fresca, independiente y dinámica, y además se catapulta a la cima del amor en una de sus mejores escenas, que no es otra que en la que aparece susurrando el “There is A Light That Never Goes Out” de Los Smiths, lo que hace que hasta yo, que la odio desde lo más profundo de mis entrañas, acabe perdidamente enamorada de ella.

Joseph Gordon-Levitt interpreta a Tom Hansen, un arquitecto enamoradizo, un poco pardillo y con pinta de leerse todos los libros de Risto Mejide y no enterarse nunca de nada. Tom vive con la descabellada idea de que no será feliz hasta que no encuentre a la mujer de su vida, lo que hace que una arpía como Summer lo malee como si del trozo de arcilla de Ghost se tratase.
Tom está tan centrado en que Summer, que está totalmente fuera de su liga, se enamore de él que no se da cuenta de ciertas cosas de las que el espectador se había percatado a los cinco minutos de comenzar la película. Cosas importantes como estas:
1. Tom necesita que alguien lo lleve urgentemente a divertirse al Hormiguero.
2. También debería tener al típico amigo sincero y entrometido que lo hubiera bajado a tiempo del tren de la farragosa conquista que estaba llevando a cabo y así poder terminar la historia con algo de dignidad.

Como nada de esto sucede, Tom sigue dejándose llevar por Summer, que, ¡atención, amigo lector! llega a arrastrarlo de la manita hasta Ikea. ¡Hasta Ikea! ¿Qué clase de tarada sin escrúpulos va con un hombre a Ikea a retozar en las camas sin querer absolutamente nada con él? Todos sabemos que a Ikea vas con el futuro padre de tus hijos y con nadie más.
Después de esta terrorífica escena, solo podemos rezar una oración por la muerte de la autoestima de Tom y averiguar en qué departamento del infierno crearon al personaje de Summer Finn.

Si todas estas recomendaciones te parecen insuficientes y crees que no vas a poder sobrevivir solo a la larga y despiadada temporada invernal, recuerda que estar soltero no es tan malo. ¡Puedes tener el control del mando todo el rato! Si esto tampoco te consuela, piensa en Chenoa llorando en chándal. A ella siempre la habrán dejado más veces que a ti.

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