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Crítica película Babadook en filmfilicos el blog de cine

Solemos caer en el error de que un largometraje supera con creces todo lo que un corto tiene que ofrecernos. Esas explicaciones que el publico considera tan necesarias para entender la trama, esa columna vertebral que hace que todo cobre sentido. No caigamos en el error de que más es sinónimo de mejor.

Un antecedente del asunto a tratar es el corto de Mamá que posteriormente dio lugar a la película de la  que tanto oimos hablar. Tema que ya he tratado previamente. Parece que la historia se repite con The Babadook, ambos films tienen en común más de lo que nos podemos imaginar o percibir a simple vista. Originariamente la idea que nació en la cabecita de Jennifer Kent se vio reflejada en el cortometraje Monster (2005) con una sinopsis más que sencilla: el pequeño Samuel, que vive junto con su madre, los dos solo, se aisla en lo que parece ser una fantasía continua donde da muerte a un monstruo que amenaza con matarlo. Todo este terror esta sembrado por un muñeco de trapo. Cuanto engaña esa primera vista ¿verdad?. El verdadero ser que atormenta al pequeño no tarda en mostrarse ante la madre, quien parece asociar al subconsciente esas apariciones. Hasta que al caer la noche, el monstruo surge de entre las sombras para llevarse a Samuel con él, pero el irrefrenable valor maternal que le planta cara pone fin al tormento sufrido hasta la fecha.

Han hecho falta sencillamente diez minutos para hacernos temblar. Pocas palabras para dar el golpe de gracia a una trama bien planteada. De haber sido mudo, el público sería totalmente capaza de entenderlo a la primera. Del mismo modo, se ha recurrido a una escenografía en blanco y negro, como si de un sueño se tratase, porque debéis de saber que no soñamos en color. Del mismo modo le da cierto aire de “antigüedad” hace que lo veamos lejano en el tiempo. Le otorga una esencia única, pudiendo llegar a hacernos a la idea de que nos encontramos ante un cuento de terror con su final feliz.

Si esta idea ha funcionado bien ¿Por qué no pasar a un formato un poco más extenso? Pasando al largometraje que el pasado viernes se estreno con el título de Babadook. ¿La película más terrorífica de todos los tiempos? Se llama estrategia publicitaría de la productora, porque ciertamente lo que tenemos es un gran thriller psicológico rodado en una lúgubre escenografía de tonalidades grises. No busca atemorizar recurriendo a los tópicos que tanto ha explotado el cine de terror, todo esta en la mente, juega con una cordura humana afectada por traumas sin superar y por un aislamiento social. Combina con cierta maestría dos elementos  como son la sociedad y la ficción, haciéndote dudar por instantes de cual es el verdadero mensaje. ¿Realmente existe Babadook o es el reflejo de la crisis mental y personal que sufre la madre del pequeño Samuel?

A diferencia del cortometraje, el terror del pequeño no viene infundado por un muñeco, a ciencia cierta no se sabe su origen. Lo que da forma al monstruo es el libro que trata sobre Babadook, en el que esta la clave de toda la película, si estáis atentos os daréis cuenta. A pesar de lo sencilla que puede acabar siendo, plantea un subtema que acaba anteponiéndose a la historia principal: la marginación social. Cuando una familia o, en este caso, un niño da problemas, en vez de tratar de descubrir la causa que provoca su extraño comportamiento, nos limitamos a apartarlo de la sociedad. Dar la espalda a quienes necesitan ayuda es la peor solución al problema. No ver que algo esta ahí no significa que vaya a resolverse solo, todo lo contrario, aumenta progresivamente.

Sin duda, Jennifer Kent ha hecho un gran trabajo en esta adaptación cinematográfica que corre de su cuenta. Jugando con cuatro elementos sencillos, como un niño que forma palabras con cubos, ha conseguido darle la vuelta al espectador. Es una película que invita a la reflexión, te hace dudar del propio final y replantearte muchas cosas. Creo que hay pocas películas que puedan presumir de este logro, además de querer apellidarse terror. Pero cariño perteneces a otro género que a las veces da resultados más extremos.

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