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Barbie

Hay que echar la vista muy atrás para rememorarse a una ocasión donde una película original levantase tanto revuelo positivo previo a su estreno. Conforme la fecha se acercaba, su campaña de marketing ha sido impecable, evidenciando un cuidado al detalle por su producto sin escatimar en gastos y poniendo la cinta en el mapa, de modo que prácticamente se había vuelto un fenómeno con sus propios códigos antes de estrenarse siquiera. La tan esperada fecha ha llegado, y con entusiasmo y sobre todo ganas de divertirse, había que comprobar si las gigantescas expectativas labradas durante meses desembocaban en buen puerto.

Barbie vive una vida de ensueño en su casa en Barbieland con el resto de sus amigas Barbie y de vez en cuando los Ken. Todos sus días están llenos de aventuras, felicidad, diversión y mucho rosa. Pero de la nada, Barbie empieza a cuestionarse su vida con una actitud que no encaja con la atmósfera de Barbieland. Esta confusión causará que sus pies se vuelvan planos y no le quede más remedio que buscar ayuda en el mundo real, muy diferente a Barbieland.

Hablar de Barbie es hablar posiblemente de uno de los juguetes más reconocidos en todo el mundo y de la creación más exitosa de la compañía Mattel. Es hablar de un icono por derecho propio que ha trascendido su función original y es un símbolo cultural que sigue vigente con el paso de los años, algo que la película se encarga muy bien de señalar con el alegato de que las ideas viven para siempre. Dada esa trascendencia y esa permanencia en el imaginario colectivo, es normal que la muñeca haya sido objeto de debate sobre su influencia positiva o negativa en la sociedad, pues al final si todo el mundo te conoce no es de extrañar que cada uno tengo su visión particular. Y con toda esta gran mochila a sus espaldas, el trabajo de Greta Gerwig se antojaba titánico y al mismo punto una caja de sorpresas, pues con tantas opiniones válidas sobre Barbie quedaba por ver cuál era el camino que iba a tomar para hacer su película.

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Y el resultado es ni más ni menos que la película que uno podía esperar de Gerwig si se estaba familiarizado con su filmografía. Aunque para esta ocasión sea su proyecto más comercial hasta la fecha, su estilo sigue ahí con una historia que más que nunca reflexiona sobre lo que significa ser mujer. Lo más interesante de su visión es que con su guion ella es perfectamente autoconsciente de lo que significa Barbie para quienes sean más admiradores de su figura como para los más reticentes, para los que dicen que es simplemente un estereotipo de muñeca que promueve valores nocivos para los más jóvenes y para la sociedad y para los que ven esa figura de plástico como una brillante aspiración sobre la que proyectar los deseos de una forma inocente que en el fondo ayuda forjar la personalidad y el carácter. Ambas posturas conviven de manera armónica en este universo. De hecho, no se pueden entender la una sin la otra, igual que el feminismo no se puede entender sin la presencia del patriarcado. Las posturas contrarias están ahí y siempre estarán ahí, pero es tarea de todos intentar llegar a la raíz de ambas visiones para lograr crear una postura intermedia donde todos salgamos beneficiados.

Afirmar que el filme trata únicamente del feminismo es quedarse en la capa más superficial de todo el armatoste. Por supuesto que posee momentos brillantes donde se resalta la valentía y sororidad de las mujeres y a la vez lo contradictorio y difícil que muchas veces resulta ser mujer, pero al mismo tiempo que reflexiona sobre temas difíciles también es una sobresaliente película de entretenimiento, con tantas ideas por minuto que cuesta creer que esté tan bien hilada. Desde el prólogo parodiando 2001: Una odisea en el espacio con la creación de la Barbie como invento revolucionario para millones de niñas hasta las inspiraciones que la propia trama tiene de Toy Story y de Matrix de creer que toda la vida que se ha estado viviendo no es más que un simple espejismo y la realidad es mucho más dura porque supone cambios, el guion da con todas las teclas correctas para conjurar la mezcla perfecta entre divertimento y enseñanza muy válida.

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Todo esta sustancia como no podía ser de otro modo se ve aderezada con una estética reconocible a más no poder donde el rosa es un personaje protagonista más gracias a un formidable trabajo de diseño de producción que debería ganar todos los premios pertinentes habidos y por haber, al igual que los responsables de peluquería y maquillaje por crear todo esa mundo tan reconocible por todos y traerlo a la vida siendo el resultado excelente. Por si fuera poco, si uno conoce a Greta Gerwig sabe que es capaz de exprimir magnificas actuaciones de su reparto. Todos podíamos imaginar que físicamente Margot Robbie era la indicada para dar vida a una Barbie estereotípica como la misma película se encarga de dejar claro y de reírse de ello, pero como también ha ido demostrando ella a lo largo de su notable carrera es que ella no es solo una chica muy guapa, sino que es una actriz tremendamente competente con madera de estrella capaz de darle muchísima profundidad a sus personajes elegidos. Y su Barbie no iba a ser menos, con ese coming of age tan genuino que en el fondo hemos pasado todos y que duele, pero una vez sobrepasado ese umbral es reconfortante. En cambio se cuestionó la idoneidad de Ryan Gosling para el papel de Ken. Y no es solo que despeje cualquier duda que podía recaer sobre él, sino que es tan divertido, tan entregado a la causa y tiene un registro más diferente de lo que acostumbra que puede ser uno de esos roles por los que se recuerda a un actor.

No me gusta hablar con vehemencia, suelo evitarlo siempre que puedo, pero en este caso he de ser rotunda. Estamos ante una de las películas del año, por como ha sabido mezclar la vertiente más comercial del cine con la que más deja pensando una vez han terminado los créditos, por como es capaz de salir airosa de un trabajo difícil que tenia entre manos y por toda la conversación que se ha generado en torno a ella y la que vendrá de manera posterior. Y esa es la verdadera definición de triunfo.

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2 respuestas en este artículo
  1. La Barbie protagonista, resulta disruptiva al considerar la posibilidad de su muerte.

    Eso la hace “defectuosa” en su mundo de juguete. En el momento que tiene por primera vez, ese pensamiento, se apropia de su finitud; uno de los postulados del “Daisen” (ser ahí), del que se deriva, el ser para la muerte, de la filosofía de Heidegger.

    Se genera en Barbie y Ken la inquietud de saber “quien soy”, su “yo soy”, cómo llevar una vida auténtica. Emprenden su viaje buscando esa certeza, implicando a Socrates con uno de sus principales axiomas: “Conocete a tí mismo”.

    Hay una frustración en los dos tipos de vida (la fantasiosa del juguete y la real del ser humano). Se muestra en los diálogos un cierto pesimismo, (Barbie llora) que recuerda a Schopenhauer en el sentido de una realidad cruda.

    El pensamiento de Emil Cioran, es aludido, cuando tácitamente se cuestiona el valor de la vida ante la realidad del único futuro certero e indeterminado (no sabemos cuándo) que es la muerte.

    Este pensador incluso va mas allá con su aforismo: “No corremos hacia la muerte; huimos de la catástrofe del nacimiento”.

    Reconociendo así que nuestras acciones, sólo buscan distraernos de la conciencia de tal destino.

    El tema del patriarcado y matriarcado, se muestra, y genera una solución progresiva por medio de la consciencia, del darse cuenta, propio de la psicología Gestalt de Firtz Perlz. El diálogo, el proceso de individuación, el no juzgar y la aceptación; corresponden a la psicología humanista de Carl Rogers.

    Esa búsqueda de autenticidad del ser más que tener, expresar su autonomía a través de la razón y de la libertad. El plantear propósitos y lograr introyectar un sentido de trascendencia, que resuelve la experiencia del final de la vida (la muerte), es de Immanuel Kant.

    El tema de la persona como: creadora y el otro como objeto creado (un juguete), el que sirve y el que es servido, el que manda y el que es mandado, el que da y el que recibe, el que es para el otro y el que es por lo que los demás son para él, el que vende y el que compra, etc. Corresponden a analogías y condiciones que se ajustan a la dialéctica del amo y el esclavo; de Hegel.

    Lo que se supone debe ser, los paradigmas. Por otro lado, el cambio, la resistencia, el temor a lo nuevo y la preferencia de la zona de confort; evocan la alegoría de la caverna, de Platón.

    Al final con el propósito de afirmar su humanidad, Barbie asiste a una consulta con la ginecóloga. Acorde al pensamiento de Friedrich Nietzsche, en su libro: “Humano, demasiado humano” …la vida no es un cuadro ya pintado, es la experiencia de la persona quien crea la vida misma, es su obra; su propia pintura.

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