Cuando terminé la primera temporada de Born Again hace un tiempo, escribí aquí que el Diablo de Hell’s Kitchen seguía siendo el Diablo de Hell’s Kitchen y que eso, en el estado actual del UCM, ya era mucho decir. Le puse un 4/5 y me quedé con la sensación de que la serie iba cogiendo velocidad. Pues bien: Daredevil: Born Again — Temporada 2 confirma que esa velocidad no era un espejismo. Y la supera.
Lo digo siendo consciente de que la primera no me pareció floja. Pero esta va a otro nivel. Y eso, en una franquicia que lleva años jugando a no defraudar sin acabar de sorprender, merece reconocimiento.
Fisk manda en Nueva York, Murdock se rebela y nosotros disfrutamos
Wilson Fisk es ya el alcalde de Nueva York y Matt Murdock rehúsa a jugar según sus reglas. Esa es la premisa, y es tan sencilla como efectiva. Fisk ha puesto en marcha su «Iniciativa de Calles Seguras», una ley anti-vigilantes que criminaliza a héroes como Daredevil, lo que coloca a Murdock exactamente donde mejor funciona: en la zona gris entre la ley y la justicia, con un pie en el bufete y otro en el tejado más oscuro de la ciudad.
El reparto principal repite: Charlie Cox, Vincent D’Onofrio, Deborah Ann Woll, Ayelet Zurer, Wilson Bethel y Margarita Levieva. Y la incorporación estrella de esta temporada es Krysten Ritter, que recupera a Jessica Jones y la trae de vuelta al UCM con toda la energía que el personaje merece. Verla compartir pantalla con Cox es de esas cosas que los fans de la etapa Netflix llevaban años pidiendo en voz baja. También regresa Toby Leonard Moore como James Wesley, uno de esos personajes secundarios que en la primera serie de Netflix tenía una presencia que no olvidabas fácilmente. Y se suma Matthew Lillard, que viene a demostrar que lleva décadas siendo mejor actor de lo que la industria le ha dejado demostrar.
El showrunner Dario Scardapane repite junto a los directores principales Justin Benson y Aaron Moorhead, que ya demostraron en la primera temporada que saben cómo mover la cámara cuando hay que moverse y cómo dejarla quieta cuando la escena lo pide.
De menos a más en Daredevil: Born Again — Temporada 2
La temporada arranca con calma. No lenta, sino deliberada, construyendo piezas que al principio no sabes muy bien dónde van. Y ahí está uno de sus grandes aciertos: la confianza en el espectador. Born Again no te explica todo de golpe ni te pone el conflicto en bandeja desde el primer episodio. Te hace trabajar un poco. Y cuando llega la recompensa, llega de verdad.
Las peleas en pasillos (sello de la casa desde aquella legendaria secuencia de la primera temporada de Netflix que cambió el listón de la acción en televisión) vuelven a estar aquí, y están espectaculares. No voy a entrar en detalles porque no quiero arruinar nada, pero diré que hay al menos una que rivaliza con las mejores de la saga. La coreografía, el ritmo, esa sensación de peso y cansancio real en cada golpe que hace que las peleas de Daredevil duelan de verdad. Eso no ha cambiado. Gracias.
Y luego está el juicio a Karen Page. Sin spoilers: el discurso de Matt Murdock en sala es uno de los mejores momentos que ha tenido Charlie Cox en todo el universo Daredevil. La interpretación, la tensión, la construcción de esa escena durante episodios anteriores para que cuando llegue el momento todo encaje… es televisión de la buena. De la que te hace apretar el mando sin darte cuenta.

Una curiosidad de producción que explica muchas cosas
Hay un detalle de producción que ayuda a entender por qué esta temporada fluye mejor que la primera. Born Again nació como una serie de 18 episodios que fue completamente reelaborada: Marvel decidió dividir esos 18 episodios en dos temporadas, lo que explica por qué la primera a veces tenía ese ritmo de historia que está arrancando. Esta segunda es donde la historia respira con más soltura, donde los personajes ya están colocados y la narración puede correr. Saberlo no cambia lo que ves en pantalla, pero le da contexto.
Y por si todo esto fuera poco, Marvel ya confirmó una tercera temporada antes incluso del estreno de esta segunda. Lo cual, en el lenguaje Marvel, significa que confían en lo que tienen. Y razón no les falta. Además, ya he visto que está disponible el episodio especial The Punisher: One Last Kill, centrado en Frank Castle e interpretado por Jon Bernthal. Que Bernthal tenga su propio especial después de años de peticiones del fandom es una de esas noticias que se reciben con el puño cerrado en el aire. Ya hablaremos de él cuando pueda.
Conclusión de la Temporada 2 de Daredevil: Born Again
Daredevil: Born Again temporada 2 es mejor que la primera. Lo digo sin reservas. Es más oscura, más ambiciosa, más segura de sí misma y con momentos que se van a quedar en la memoria de cualquiera que haya seguido esta saga desde los tiempos de Netflix. La etapa Disney+ ya no está prometiendo: está cumpliendo. Y si la tercera temporada mantiene esta trayectoria ascendente, puede que estemos ante algo verdaderamente especial.
El Diablo de Hell’s Kitchen no solo ha vuelto. Es que parece que nunca se fue.











