Miss Violence

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Miss Violence

Casi frente a la imagen que se pretende vender de Grecia como un país mediterráneo de gente despreocupada y alegre, lo cierto es que el siglo XXI no ha sido precisamente amable con este país. De hecho, hay estudios que catalogan a Grecia como el país más estresado de todo el continente europeo y uno de los más propensos a la depresión entre su población. Bajo esta premisa no es de extrañar que uno de los nombres que más se ha internacionalizado de dicho país sea el de Yorgos Lanthimos con su estilo tan particular. La película de hoy tiene muchos puntos en común, tanto a nivel temático como estilístico con Lanthimos, pero tiene la suficiente personalidad para marcar su propio estilo dentro de lo turbio de su premisa.

Angeliki es una niña que el día de su undécimo cumpleaños decide suicidarse. El caso se vuelve más raro ya que Angeliki al precipitarse al vacío tenia una sonrisa en la cara y su familia muestra gran afán por volver a la normalidad lo antes posible. Estos comportamientos alarman a los Servicios Sociales, quienes tratarán de indagar en la familia aparentemente perfecta.

El hecho de que la cinta comience de lleno con el suicidio de Angeliki es toda una declaración de intenciones. El foco de que lo último que se ve de ella es una sonrisa rota y que mire directamente a la cámara, rompiendo la cuarta pared y haciendo cómplice a los espectadores de la tragedia que se va a desencadenar ya pone de sobre aviso. La siguiente señal de la alerta es el comportamiento de su familia, quienes parecen más preocupados por salvaguardar las apariencias que de verdad verse afectados por el destino de su hija y/o hermana. Pero esas primeras imperfecciones que se ven por mucho que se les trate de poner maquillaje son parte de algo mucho más siniestro dentro de la familia. La atmósfera de absoluta pesadumbre que se cierne sobre la casa es palpable a través de los planos fijos y largos con aparentes rutinas, donde la violencia se sugiere primero antes de mostrarse, pero igualmente cuando hay pequeños estallidos de violencia física o verbales cortan igual que un cuchillo.

A pesar de que durante los dos primeros actos el filme lleva un ritmo bastante pausado, se beneficia mucho de que el espectador intuye lo que puede estar pasando, por lo que todo lo terrible que uno de imagina puede ser más terrible de lo que sucede. Pero por si no terminaba de quedar claro, para el tercer acto todo explota y la violencia y todo el control del patriarca con mano de hierro al que tiene sometida a su familia se vuelve explicito. Y para cuando se muestra sin paños calientes hay que tener estómago para asumir que es lo que pasa entre esas cuatro paredes, unas revelaciones o confirmaciones mucho más crueles de lo imaginado y que ponen de manifiesto que en ocasiones la persona más dañina está dentro de la familia.

Miss Violence

Similar a lo que sucedía en Canino, hay factores externos como los agentes de Servicios Sociales, profesores de todos los niños o incluso vecinas que van a casa a dar el pésame que invitan a la esperanza de que puedan desentrañar lo que sucede en el hogar, que puedan mirar con los mismos ojos con los que mira el público y saquen a todas las personas vulnerables de ahí. Y sin entrar demasiado en spoilers, teniendo en cuenta el terreno tan sombrío por el que se mueve la película y que está muy claramente marcada en un drama familiar, aspirar a grandes esperanzas o a una gran redención no seria lo más adecuado dado el tono, aunque siempre hay que mantener una pequeña luz, o de otro modo el visionado seria insoportable.

Casi que se puede decir que el reparto está compuesto por la familia más alguna aparición secundaria de manera más esporádica. Y si bien todos están en muy buena consonancia dentro de ese microcosmos de disciplina estricta y represión extrema de emociones, hay quienes destacan un poco por encima. Eleni Roussinou como Eleni es sumamente expresiva con los ojos durante todo el metraje, y su escena final con una sonrisa no necesita de palabras para que su expresión se quede grabada en la retina. Themis Panou como el abuelo para unos y padre para otros lleva a la perfección la frialdad del control absoluto sobre su familia, portando una máscara de persona ideal para el resto de la comunidad, aunque de puertas para dentro el monstruo es muy diferente. Y Sissy Toumasi como Myrto aporta ese necesario punto de rebeldía ante el orden impuesto, una voz discordante con todas las consecuencias que conlleva esa actitud.

En resumen, es una película áspera tanto en sus formas como en su contenido no apta para todo el mundo, que se convierte en una de esas experiencias tan fuertes que solo se puede ver una vez.

LA NOTA DE FILMFILICOS

EN POCAS PALABRAS

Una cruda disección de la crueldad humana que va de la sugestión a lo explícito en un tercer acto imborrable.

3,5
Alexandros AvranasChloe BolotaCine griegoConstantinos AthanasiadesDramaEleni RoussinouKalliopi ZontanouReni PittakiSissy ToumasiThemis Panou
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Estrenos a vista de cine (27/3/2026)

Autor/a

Palomiix (AKA Paloma Sztrancman)

Autobiografía: Graduada en Comunicación Audiovisual, pero eso es una simple excusa para pasarme el día viendo películas y series como si no hubiese mañana. Y si a eso le sumamos la lectura tenemos el 90% del tiempo pillado. Frase: "Dame una taza de chocolate y una buena historia. No necesito más para ser feliz".

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