Las secuelas, reboots o remakes le hacen bastante daño al cine, sobre todo al género del terror. Sagas como Scream sufren una fatiga evidente, hasta el punto de que cada nueva entrega resulta más ridícula que la anterior. En Scream 7, un nuevo asesino bajo la máscara de Ghostface aparece en el tranquilo lugar donde Sidney Prescott ha construido una nueva vida. Sus peores miedos se hacen realidad cuando su hija se convierte en el siguiente objetivo. Decidida a proteger a su familia, Sidney tendrá que enfrentarse a los horrores de su pasado para intentar poner fin a la masacre de una vez por todas.
La debacle de esta película se encuentra, en primer lugar, en el cambio de mentalidad del público. No es lo mismo el impacto de la original en los años 90, cuando los slashers dominaban el panorama, que el contexto actual de 2026, donde hay una mayor variedad temática dentro del género.
El cambio de director también ha influido. Cada cineasta entiende a Ghostface de una manera distinta. Si la obra original, al igual que Viernes 13, Pesadilla en Elm Street o Halloween, marcó a toda una generación, hoy en día el terror ha tomado otros caminos.
Scream 7 corre a cargo de Kevin Williamson, quien, pese a su experiencia en el género, no consigue dar sentido a un argumento que parece perdido. El guion intenta retomar elementos del personaje creado en la etapa de Wes Craven, quien sí logró mantener cierta coherencia narrativa en sus cuatro entregas.

En el apartado técnico, las escenas de violencia resultan poco efectivas. El maquillaje y los efectos especiales se perciben artificiales, demasiado plásticos, lo que resta credibilidad a la propuesta. En ese sentido, resulta llamativo que incluso Scary Movie parezca más seria que las últimas entregas de Scream.
En el reparto regresan Neve Campbell y Courteney Cox como las caras veteranas, en una línea similar a lo que ha ocurrido con Jamie Lee Curtis en otras sagas del género. Sin embargo, sus interpretaciones no destacan especialmente, quedando al mismo nivel (o incluso por debajo) de trabajos anteriores.
Scream ya debería tomarse un largo descanso. Lo mejor sería que el público mantuviera el recuerdo de la original y dejara atrás estos intentos recientes que, lejos de aportar algo nuevo, generan más vergüenza ajena que otra cosa.











