Existe una paradoja a la hora de abordar las secuelas de Disney. Por un lado, son producciones que casi sin despeinarse funcionan muy bien entre el público, generando ganancias millonarias. Por otro lado, la taquilla no siempre está ligada con la calidad de la película, una calidad que algunas veces no está a la altura del filme original. Pero afortunadamente para esta ocasión, ambas vertientes van de la mano para dar muy buenos resultados.
Después de resolver el caso más importante de la historia de Zootrópolis, Judy Hopps y Nick Wilde ahora trabajan como una pareja de policías. Sin embargo, el jefe Bogo considera que su relación como compañeros de trabajo no es tan fuerte como aparenta, por lo que ordena que ambos se unan al programa “Compañeros en crisis”. Por si eso fuera poco Judy y Nick se topan con la pista de un misterioso reptil que parece haber llegado a la ciudad y es capaz de poner patas arriba los mismos cimientos de la metrópolis.
Es de agradecer la autoconciencia de la propia película y que nada más empezar ofrezca un breve resumen de la primera cinta, tan solo recordando lo fundamental antes de adentrarse en esta nueva historia. Una pequeña y necesaria pausa antes de saltar a la acción, una que se va a fundamentar en la nueva dinámica de Nick y Judy como buddy cops, y que pone de manifiesto las dificultades para trabajar como un equipo imbatible. Pero entre el afán dramático profundizar en la relación de ambos de forma mas explicita y sutil, el timing cómico perfecto a base de colección de gags, la acción que prácticamente no cesa y el trasfondo de aceptación que ya estaba muy presente en la primera película para esta ocasión, como toda buena secuela, se expande con los resultados que tan bien funcionaron anteriormente.
Resulta igualmente estimulante ver enfrentadas las posturas tan diferentes de Judy y Nick, unas posturas entendibles por cada parte. Judy con claras intenciones de demostrar que puede con todo y convertirse en una heroína, cargándose con un peso descomunal sobre los hombros con tal de no fallarse a sí misma y que no se desmorone la percepción que se tiene de ella. Y Nick como alguien que al menor inconveniente pretende huir, con sus propias inseguridades al que le cuesta mucho más abrirse sobre sus sentimientos y que, por tanto, parece mucho más duro gracias a esa fachada de lo que realmente es. Con estos dilemas internos, el curso que va a tomar la investigación es una clara prueba para comprobar si a pesar de sus notables diferencias, ambos son capaces de sobreponerse a ellas por un bien mayor.

Además de la evidente exploración de su pareja protagonista, el filme va un paso más allá con su loable mensaje sobre la tolerancia, los prejuicios, lo fácil que resulta manipular y reescribir la historia y el frágil hilo de la convivencia a través de una aventura en la que explora más la propia ciudad de Zootrópolis y sus propios límites. Por supuesto, en ese viaje es la ocasión perfecta para que los guionistas y los animadores saquen a relucir todo su ingenio, bien sea a base de diálogos sarcásticos, de motivos visuales teniendo presentes a los numerosos animales que pueblan la ciudad, los homenajes muy bien insertados a otras películas siempre como alivio cómico o el ojo al detalle con algunos easter eggs en forma de adaptados a la vida de los personajes.
Y aunque es muy notable que hay secundarios a la altura que dan un soplo de aire fresco a la trama como Nibbles o Gary, o la broma recurrente que supone Brian Winddancer, sin entrar en el terreno de los spoilers, el esquema para presentar al villano ya está demasiado visto en las nuevas películas de Disney. Desgraciadamente, esto es algo que acaba restándole importancia a un rol que antaño era casi tan memorable como los héroes, sino más, y que en los últimos años diluye mucho su papel hasta quedar muy reducido. Quizás en las primeras ocasiones esa novedad estaba mejor resuelta, al final con esa intención solo acaba restándole importancia a la historia.
En resumen, se trata de una secuela continuista que aprovecha a la perfección las virtudes que hicieron grande a la primera película y que deja la puerta abierta para seguir explorando de tanto en tanto todo los que este universo de animales antropomórficos puede ofrecer.











