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Crítica del documental Life, animated

Después de Un hombre llamado Ove me ha tocado el documental Life, Animated, dirigido por Roger Ross Williams, un buen contador de historias reales. Nominada en los Oscar 2017 a mejor documental, veremos cómo de complicado lo tiene compartiendo categoría con por ejemplo O.J.: Made in America o Enmienda XIII (13th), que parece son las dos favoritas.

Este documental trata sobre Owen, un joven de 23 años al que con 3 le diagnostican un trastorno psicológico: autismo. A partir del seguimiento de la vida presente del protagonista junto con los relatos de su familia (padre, madre y hermano) e imágenes de vídeos domésticos, se nos cuentan todas las dificultades que tuvieron que superar juntos para tratar de que Owen tuviera la oportunidad de llevar una vida lo más normal posible dentro de sus posibilidades. A esto se le suma una historia paralela desarrollada por el propio protagonista y representada con una animación de estilo ligero pero muy cuidado, que encaja perfectamente con el tono del documental, un recurso que me ha gustado mucho.

Volviendo a la trama, todo comienza cuando los padres detectan los primeros síntomas de este trastorno, el niño sufre un repentino aislamiento y pierde coherencia a la hora de expresarse. Prácticamente de un día para otro se hace imposible comunicarse él. Nadie es capaz de entender qué quiere con sus balbuceos y palabras sin sentido, y ni siquiera tienen la certeza de que se entere del mensaje cuando le dicen algo.

Owen en el documental Life, animated. Nominado a mejor documental en los Oscar 2017

En mitad de todo este desasosiego e impotencia observan que solo hay una cosa que calma a Owen, ver películas Disney con su hermano mayor. En un principio les parece un hecho minúsculo, aunque alentador. Pronto se convierte en una rayo de esperanza cuando un día el niño es capaz de expresar un razonamiento utilizando las palabras de una de las películas de animación que había visto. Es así como se dan cuenta de que Owen interpreta el mundo que le rodea desde el mundo interior que él mismo se ha creado a base de películas Disney. Se sabe de memoria cada linea de guion e incluso los nombres de los créditos. Cualquier cosa que le pasa en la vida necesita consultarla en su colección de cintas VHS para poder comprenderla y asimilarla.

Como gran consumidor de animación que soy a mis 30 años (Historias corrientes, El asombroso mundo de Gumball, Clarence…) he disfrutado mucho viendo cómo se desarrollaba el vinculo entre el protagonista y la animación, la forma en que ésta es capaz de rescatarle del mundo aislado en el que se encontraba atrapado Owen. Es un documental en el que hay tiempo para la alegría, para la tristeza, para el dolor, para la impotencia, para la esperanza… hay momentos abrumadores, tal que el mundo que percibe Owen. Es una mezcla tan rica y compleja que lo convierten en un documental muy recomendable.

La nota de filmfilicos
Autor
(AKA )
Descripción: Amante del cine en general, menos de las pasteladas romántico-comerciales en las que sin previo aviso suele gritar un “¿Pero qué coño es esto? Si considera que una película es mala, no duda en reventar el final o el guión, según esté ese día, quedáis avisados. Autobiografía: De pequeño un señor me dio una calcomania en la puerta del colegio, yo me la puse pero el LSD estaba mal cortado, de ahí me viene todo. Frase: “Todavía busco la película que me haga llorar”.

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