Es bien sabido que la animación es un medio con el que se pueden contar cualquier tipo de historias. De hecho, en comparación con la imagen real, la animación no tiene prácticamente límites audiovisuales a los que ceñirse. Prueba de ello, son las múltiples producciones cinematográficas animadas que tenemos cada año. No obstante, también es igual de relevante recordar la gran cantidad de cortometrajes animados que pasan por festivales y otros eventos relacionados con el séptimo arte. Su valor es igual de importante, pero las características de su medio son distintas. Cuentas con un tiempo más reducido, lo cual supone un reto mayor. No obstante, ejemplos como Butterfly (Papillon), nominada en los Óscars 2026 a mejor cortometraje animado, es una prueba de como el arte cinematográfico realizado en menos de 60 minutos, puede combinar un relato significativo, con un modelo de animación precioso.
Butterfly cuenta la historia de Alfred Nakache, un nadador de origen judío-argelino, que cosechó récords en su disciplina, pero que al mismo tiempo fue perseguido y arrestado junto con su esposa e hija por el régimen nazi.

Echando la vista atrás, es una desgracia como muchos deportistas de gran renombre y con un futuro muy prometedor en su disciplina, fueron injustamente hostigados y capturados por las circunstancias bélicas o políticas de aquel momento. Muchos de ellos fueron trasladados a campos de concentración nazis, como es el caso de Alfred Nakache, quien tras superar varios récords nacionales y mundiales (sobre todo en la disciplina de mariposa), fue arrestado junto a su esposa Paule y su hija pequeña Annie tras ser denunciado por un competidor rival, bajo el contexto de las leyes antisemitas del régimen de Vichy. Su esposa e hija murieron poco tiempo después de ser arrestadas. Alfred consiguió sobrevivir y seguir nadando, llegando a competir en los Juegos Olímpicos de Londres en 1948. Pero como cualquier suceso traumático en la vida, es dificil cerrar una herida de tal magnitud y olvidarse de todo lo que sucedió.

El cortometraje dirigido por Florence Miailhe, utiliza la técnica de óleo sobre cristal para relatar la historia de Alfred desde su nacimiento hasta su vuelta al nado. Sobra decir que las imágenes del cortometraje son de una absoluta preciosidad y de una deslumbrante maestría técnica. Cada frame es un cuadro pintado de forma esplendida. Los colores más vívidos en sus primeros años de infancia y los colores de tonos más apagados y lúgubres a medida que avanza la historia, funcionan de grata manera para que la experiencia cinematográfica sea mucho más inmersiva. Las transiciones entre las secuencias, gozan de una satisfacción visual similar a si estuviésemos presenciando en persona, como se pintan las imágenes y como se fusionan entre ellas para dar una continuidad visual.
En adición, se nota un trabajo muy medido en cuanto a los efectos sonoros se refiere. El chapoteo del agua, las respiraciones, los pasos… todos estos sonidos que a simple vista nos parecen mundanos e inconscientemente ignoramos, Florence Miailhe los saca a relucir mediante una expresividad sonora y un trabajo técnico, que ayuda a que tú como espectador, despiertes los 5 sentidos y visiones el cortometraje de una forma mucho más evolvente.

Por otra parte, la película cuenta con numerosos simbolismos asociados a animales como los delfines, aves o incluso perros. Nada en esta producción está puesto al azar. En ese aspecto, recuerda a otras obras cinematográficas animadas como La Traversée, ópera prima de Florence Miailhe, The Old Man and the Sea, de Aleksandr Petrov, quien ganó el Óscar o Loving Vicent, dirigida por DK Wekchman y Hugh Welchman, dedicada a la figura de Vincent van Gogh. Todas ellas llevan la animación a un nivel superior, combinándola con otras artes como la pintura tradicional.
Es por todo lo dicho anteriormente, que Butterfly, o en su nombre original «Papillon» se consagra como uno de los mejores cortometrajes animados de este año, y en la historia del séptimo arte. Esperemos que tanto su precisión y originalidad técnica, junto al retrato de una historia trágica pero igualmente valiosa, le consigan llevarse el Óscar. Sino fuese el caso, seguiríamos estando ante una obra maestra de la animación a reivindicar.












