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Post tenebras lux

Post tenebras lux del director mejicano Carlos Reygadas se estrena en cines el próximo viernes 30 de Mayo. Galardonada con el premio al mejor director en el Festival de Cannes del año 2012 se presenta como una inquietante propuesta por la que optar entre todas las existentes en la cartelera.

Indicar como principio que el adjetivo inquietante se queda corto al intentar describir esta producción.

Crítica de la película Post tenebras lux

Para empezar, resulta harto difícil lograr describir la sinopsis de la historia. Lo único que queda claro de ella es que narra el paso de los días de una familia que vive en el campo y de su entorno. A partir de aquí, intentar explicar algo más es inútil ya que la película se convierte en una cadena en la que cada escena es un eslabón que, aunque esten situados contiguamente ya no en el tiempo sino en el montaje, poco tienen que ver unos con otros. Tampoco hay continuidad, como decíamos en el tiempo, puesto que éste avanza y retrocede sin rumbo fijo provocando en el espectador la extraña sensación de no sentirse en terreno firme, padeciendo la confusión de no saber discernir entre sueño y realidad, o mejor dicho, teniendo la sensación de ver sueño y realidad a la vez. El sentir confuso que provocan tanto el guión como en menor parte el montaje se ve reforzado por la fotografía, borrosa en ocasiones, oscura y al mismo tiempo cegadora. Atractiva en su conjunto. Es la imagen lo único que posee en Post tenebras lux una estabilidad, resultando en todo momento atractiva.

Post tenebras lux del director Carlos Reygadas

La imagen, la luz que surge después de las tinieblas de la incomprensión. Representación exacta del título en la forma. La representación en el fondo se encuentra, en cambio, reflejada de modo inverso, es decir, el espectador ve la luz antes que las tinieblas. El lugar en el que se puede ver dicha luz, brillante y espléndida es una persona, en una niña pequeña. Tras una primera escena angustiosa, en blanco y negro, que puede hacer pensar que todo es un sueño del protagonista, aparece ante los ojos del espectador una escena maravillosa. Simple, sencilla, llena de vida y de oxígeno. Bañada por los gratificantes sonidos de la naturaleza. Rut, la hija del protagonista se pasea por el campo. Entre perros, vacas y caballos. Todo su entorno parece agresivo pero se torna calma al acercarse a la figura de la pequeña que correteando entre charcos y hierba disfruta con inocencia de un paisaje que poco a poco va oscureciendo. Sus balbuceos, su lenguaje a medio crear aún, la emoción que siente al oír el mugir de una vaca o al ver a los perros que corretean, su intento de carcajada entrecortado resulta un regalo de pureza inconmensurable. Después de esta calma, de esta luz llega la oscuridad que se cierne sobre Rut amenazante. La claridad parece hacerle frente durante breves instantes refugiándose en un contrapicado de la niña que se erige poderosa en el encuadre pero, finalmente la única luz que sobrevive es la de unos rayos violentos que se pierden entre la oscuridad.

Post tenebras lux

Post tenebras lux no ofrece una gran historia que recordar pues como se ha dicho es muy difícil identificarla pero, a cambio ofrece una propuesta que resulta atractiva pese a no tener ningún punto claro de conexión.

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