Doraemon, el gato cósmico

Películas
206
206
Repaso a la mítica serie de nuestra infancia Doraemon, el gato cósmico

Hay personajes que forman parte de nuestra infancia aunque nunca supimos muy bien de dónde venían. Doraemon, el gato cósmico, es uno de ellos. No importa si lo viste al volver del colegio, un sábado por la mañana o en reposiciones infinitas: ese gato azul sin orejas, con un bolsillo imposible y un sentido del humor tan simple como eficaz, acabó convirtiéndose en un miembro más de la familia.

Y aunque hoy Doraemon siga existiendo en nuevas versiones, películas en 3D y reboots varios, aquí vamos a centrarnos en la serie original, la creada por el mítico F. Fujio Fujiko, que arrancó en 1979 y se emitió durante más de dos décadas, hasta 2005, acumulando nada menos que 1.787 episodios. Casi nada.

Sinopsis de Doraemon

Nobita Nobi es un desastre. Suspende, es torpe, llorón, algo vago y siempre acaba metido en líos. Sus padres ya no saben qué hacer con él y su futuro, según parece, no pinta demasiado bien. Tan mal pinta que, desde el siglo XXII, su descendiente decide enviarle ayuda: Doraemon, un robot con forma de gato que viaja en el tiempo para mejorar la vida de Nobita… o al menos intentarlo.

Doraemon llega con una misión clara: ayudar a Nobita a tomar mejores decisiones usando los inventos futuristas que guarda en su famoso bolsillo mágico. El problema es que Nobita suele usar esos artilugios para lo de siempre: ligar con Shizuka, presumir, vengarse de Gigante o Suneo… y que todo acabe explotándole en la cara. Literalmente, a veces.

Una serie infantil… con mucha más miga de lo que parece

En apariencia, Doraemon el gatos cósmico es un anime infantil puro: episodios cortos, historias autoconclusivas, humor sencillo y personajes muy reconocibles. Pero ahí está su truco. Porque bajo esa capa de comedia blanca hay una serie que habla, sin que apenas te des cuenta, de responsabilidad, amistad, esfuerzo y consecuencias.

Cada invento futurista es una tentación. Cada episodio es, en el fondo, una pequeña fábula: si usas atajos, algo saldrá mal. Si no te esfuerzas, no hay gadget que te salve. Y si abusas de la tecnología… bueno, acabarás perseguido por clones, intercambiado de cuerpo o flotando por el barrio sin saber cómo bajar.

Doraemon nunca impone, nunca castiga. Acompaña. Es paciente, protector y, a veces, hasta un poco cansado. Como ese adulto que sabe que el niño tiene que equivocarse para aprender. Y ahí está una de las claves de por qué la serie ha envejecido tan bien.

Doraemon

Nobita, Gigante, Suneo y Shizuka: personajes eternos

El universo de Doraemon funciona porque sus personajes son arquetipos muy claros, pero también muy humanos.

  • Nobita es frustrante, sí, pero también es vulnerable. Y eso hace que conectes con él, aunque no quieras.

  • Gigante representa la fuerza bruta y el abuso, pero también tiene momentos de ternura inesperada.

  • Suneo es el postureo hecho niño, el típico que presume de lo que no es suyo.

  • Shizuka, quizá el personaje más idealizado, funciona como el ancla emocional y moral del grupo.

  • Y luego está Doraemon, claro. El verdadero pegamento de todo. No solo es un robot del futuro: es amigo, tutor, conciencia y, muchas veces, último recurso cuando todo se va al garete.

Una serie interminable… y ese famoso “final”

Hablar de Doraemon es hablar de una serie que parecía no tener fin. Durante años, la sensación era que Doraemon siempre iba a estar ahí, repitiendo la misma estructura, pero funcionando igual de bien. Sin embargo, con el paso del tiempo empezó a circular una historia que se volvió casi tan famosa como la serie en sí: el supuesto final en el que todo era un sueño de Nobita.

La teoría decía, a grandes rasgos, que Doraemon nunca existió realmente, y que todo era producto de la imaginación de Nobita, un niño con problemas que fantaseaba para escapar de su realidad. Un cierre triste, oscuro y bastante traumático… algo así como Los Serrano, pero con robots y gadgets futuristas.

¿Es oficial? No.
¿Existe como episodio canónico de la serie? Tampoco.
¿Ha circulado durante años como leyenda urbana del anime? Absolutamente.

Y quizá eso sea parte de la magia: Doraemon es tan grande que incluso su falso final se volvió mítico. Porque hay series que necesitan cerrar… y otras que viven mejor flotando en la memoria colectiva, sin un punto final claro.

Doraemon, el gato cósmico

Nostalgia, Reyes Magos y tardes eternas

Pensar en Doraemon es pensar en regalos, en televisión encendida, en tardes sin prisas y en una época en la que los problemas se arreglaban con una puerta mágica o una linterna que cambiaba personalidades. Es una serie ideal para niños, sí, pero también para padres que quieren compartir algo de su infancia sin miedo a que envejezca mal.

Porque Doraemon el gato cósmico no va de efectos especiales ni de grandes giros de guion. Va de algo mucho más simple y duradero: imaginar que alguien te cuida, aunque no seas perfecto.

Opinión sobre Doraemon

Doraemon es uno de esos animes que no necesitan reinventarse para seguir funcionando. Su sencillez es su mayor virtud y su longevidad, una prueba de que cuando una idea es buena, puede durar décadas sin agotarse. Puede que hoy haya opciones más modernas o más espectaculares, pero pocas transmiten esa sensación de hogar que ofrece este gato cósmico.

No es solo una serie infantil: es un recuerdo compartido. Y eso no se fabrica ni con tecnología del futuro.

LA NOTA DE FILMFILICOS

EN POCAS PALABRAS

Un clásico absoluto del anime infantil que ha acompañado a varias generaciones. Sencilla, entrañable y con mensajes que siguen funcionando hoy. Doraemon no es solo un robot del futuro: es un pedazo de infancia que sigue viajando en el tiempo.

4
AnimeCiencia ficciónF. Fujio FujikoFantásticoInfantilSeries japonesas
Entrada anterior
El origen de los guardianes
Entrada siguiente
Estrenos a vista de trailer (9/1/1026)

Autor/a

Makelelillo (AKA Rafa Mollá)

Descripción: Disfruta del cine como un niño de un juguete nuevo. Odia las películas que comienza a ver con una cierta expectación y que va descendiendo conforme avanza, pues se convierten en algo infumable, no tiene pelos en la lengua a la hora de opinar y nunca se censura nada. Autobiografía: Aunque no soy especialista en nada en concreto, me gusta bastante incordiar y reirme de casi todo... y hablar de cine claro. Frase: “Te pierdes en los detalles”.

Más artículos de Makelelillo

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

Especial de Navidad 2025 de filmfilicos
YouTube
LinkedIn
Pinterest
Instagram
Publicidad
Artículos más recientes del filmblog
Filmlista
filmlista con todas las películas comentadas en filmfilicos