Solo en casa 2: Perdido en Nueva York

Películas
517
517
Solo en casa 2: Perdido en Nueva York

El especial de Navidad de Filmfilicos continúa… y, claro, era cuestión de tiempo que regresara uno de los pequeños tiranos más carismáticos de la historia del cine: Kevin McCallister. La primera película ya está comentada en el blog (por si alguien quiere echarle un ojo antes de seguir), pero hoy toca hablar de su secuela directa: Solo en casa 2: Perdido en Nueva York (1992), una de esas segundas partes que se engrasan con pura nostalgia y un plan infalible: repetir la fórmula… pero subiéndola de nivel.

Chris Columbus vuelve a la dirección, John Hughes firma el guion y Macaulay Culkin se coloca otra vez la bufanda para liarla bien gorda. Y sí, la película puede ser muy parecida a la primera, pero ahí está el truco: funciona porque lo sabe y se abraza a ello sin pudor.

Sinopsis de la película

Tras los sucesos de la primera entrega, los McCallister vuelven a enfrentarse a su némesis natural: las vacaciones familiares. Y, como no podría ser de otro modo, la organización vuelve a ser tan caótica que el pequeño Kevin acaba cogiendo un avión equivocado. Mientras la familia aterriza en Florida, él llega a Nueva York, la jungla de asfalto perfecta para que un niño espabilado (y peligrosamente creativo) viva la aventura de su vida.

Allí se topa de nuevo con Harry y Marv, los “bandidos mojados” ahora rebautizados como “bandidos pegajosos”, todavía con menos neuronas de las necesarias para enfrentarse a Kevin. Por suerte (o por desgracia para ellos), el chaval dispone de la tarjeta de crédito de su padre, un hotel de lujo dispuesto a dejarle hacer de las suyas, y toda una ciudad llena de oportunidades para montar trampas de tortura “navideña nivel difícil”.

Entre medias, nuevos aliados: la mítica mujer de las palomas en Central Park, los recepcionistas del Plaza Hotel, con Tim Curry desplegando su villanía cómica, y la siempre monumental ciudad de Nueva York convertida en parque de juegos.

Solo en casa 2

Reseña de Solo en casa 2: comedia física, caos navideño y el encanto de repetir fórmula

A ver, que nadie se engañe: Solo en casa 2 no pretende reinventar nada. Es la misma estructura de la primera, pero aplicada al escenario perfecto. Y oye, cuando algo funciona, funciona.

Lo que la hace tan disfrutable no es originalidad, sino energía. Está rodada con la frescura de los 90, con gags que hoy probablemente serían ilegales (las caídas de Marv y Harry rozan ya el intento de homicidio), y con una Nueva York que brilla más que las luces del Rockefeller Center. Es una película que huele a Navidad sin pedirte que seas fan de la Navidad. Aquí la nieve cae porque queda bonita, los villancicos suenan porque toca y la moralina final aparece lo justo para no empalagar.

Además, revisitarla tantos años después tiene su punto: es un recordatorio de una época en la que las comedias familiares se tomaban en serio la diversión. Nada de buscar lecciones trascendentales ni dramas profundos; solo entretenimiento puro y duro, ejecutado con un ritmo que hoy muchas películas de estudio quisieran tener.

Kevin sigue siendo un personaje entrañable y peligroso a partes iguales. Culkin lo interpreta con ese talento natural que tenía de niño, ese equilibrio entre inteligencia precoz, picardía y cara de “no he roto un plato” que le permite cometer atrocidades dignas de villano Bond sin perder tu simpatía.

La película también tiene ese punto de magia cinematográfica que hoy se echa de menos: Nueva York como escenario de cuento, el tipo de ciudad donde puedes perderte, encontrarte, esquivar ladrones, visitar tiendas de juguetes imposibles y, sí, intimar con palomas sin que nadie llame a sanidad.

¿Es mejor que la primera? No. ¿Es necesaria? Absolutamente sí. Es el tipo de secuela que, aunque sabes cómo va a terminar, disfrutas desde el minuto uno porque te recuerda a un cine que ya no se hace. Ese cine que te decía: “Ven. Pasa. Ríete. No pienses. Solo disfruta”.

Solo en casa 2 es una gamberrada encantadora. No inventa nada, pero tampoco lo necesita. Es puro espíritu navideño en modo travesura: ligera, divertida, exagerada y, sobre todo, tremendamente disfrutable. Ideal para reencontrarte con la magia (la auténtica) de ver cine con una sonrisa tonta.

LA NOTA DE FILMFILICOS

EN POCAS PALABRAS

Solo en casa 2: Perdido en Nueva York es divertida, exagerada y perfectamente noventera. Una secuela que sigue funcionando porque sabe exactamente qué quiere ser.

3,5
Catherine O'HaraChris ColumbusCine de EE.UU.ComediaDaniel SternInfantilJoe PesciJohn HeardMacaulay CulkinNavidad 2025Tim Curry
Entrada anterior
Un Robo Muy Navideño
Entrada siguiente
Recomendación de películas navideñas de distintos géneros

Autor/a

Makelelillo (AKA Rafa Mollá)

Descripción: Disfruta del cine como un niño de un juguete nuevo. Odia las películas que comienza a ver con una cierta expectación y que va descendiendo conforme avanza, pues se convierten en algo infumable, no tiene pelos en la lengua a la hora de opinar y nunca se censura nada. Autobiografía: Aunque no soy especialista en nada en concreto, me gusta bastante incordiar y reirme de casi todo... y hablar de cine claro. Frase: “Te pierdes en los detalles”.

Más artículos de Makelelillo

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

YouTube
LinkedIn
Pinterest
Instagram
Publicidad
Artículos más recientes del filmblog
Filmlista
filmlista con todas las películas comentadas en filmfilicos