Si usted, que está leyendo esta crítica, ha tomado sustancias estupefacientes alguna vez en su vida, sabrá el extraño efecto que estas provocan en su mente. No siempre se encuentra con un experiencia agradable y transformadora. En ocasiones, las vivencias adquiridas tras probar este tipo de delicatesen, pueden llegar a ser un infierno de colores. Una acción tan simple como puede ser recoger una pizza en el rellano de tu casa, puede convertirse en una odisea repleta de múltiples anécdotas que en primera instancia, querremos recordar de grata manera. Pizza Movie, estrenada en 2026, refleja (a su manera) este tipo de viajes que todos hemos tenido alguna vez (posiblemente menos locos que el del filme).
Jack y Montgomery, son dos univesitarios que pasan sus días marginados del resto de los estudiantes. Un día, se encuentran con unas patillas alucinógenas y deciden probarlas. Lo que no sabrán, es que las drogas que han tomado les harán vivir un viaje de locura en el que una acción tan coditidiana como recoger una pizza, se convertirá en una experiencia delirante y lllena de relevaciones extrañas e insólitas.

Escrita y dirigida por Nick Kocher y Brian McElhaney actores especializados en filmes cómicos, Pizza Movie es un disparate total (en el buen sentido). Al igual que un tripi con tus colegas, la película es de todo menos ordinaria. Cualquiera que vea el metraje e intente tomárselo en serio, no disfrutará de una joya cinematográfica como pocas. Su principal baza reside en utilizar un humor ridículo, por momentos «cringe» que no busca tomarse enserio a si misma. De hecho, en algunas secuencias, recueda a El gran Lebowsky de los hermanos Coen, sobre todo por su capacidad de crear personajes totalmente excéntricos, pero que son igual de magnéticos. La primera secuencia ya lo dice todo, un gag de carácter surrealista que avisa al espectador de que el filme que va a presenciar, posiblemente haya sido escrito bajo agún tipo de estupefaciente.
Su montaje explosivo, muy influenciado del gran maestro Edgar Wright, recuerda justamente a películas suyas que comparten un tono similar, tales como Scott Pilgrim contra el mundo, o Zombies Party. Los zooms sin previo aviso y los movimientos de cámara rapidísimos acompañados de efectos sonoros cómicos, ayudan a que el viaje sea dinámico y sobre todo, cargue con una identidad propia. Los efectos especiales están muy bien logrados, y la película tampoco tiene miedo de hacer gala de efectos prácticos que le dan un aire serie B que le va muy bien al tipo de historia que se está relatando.

El duo actoral, formado por Gaten Matarazzo y Sean Gimbrone es espectacular. Recuerda a la dupla formada por Channning Tatum y Jonah Hill en Infiltrados en clase, de la cual coge la idea de la secuencia de las fases de las drogas. Gaten se encuentra en su salsa, y Sean, quien juega como polo opuesto, acompaña de perfecta manera a Gaten en la presentación de dos protagonistas carismáticos y dificiles de olvidar. La participación de Lulu Wilson también es increíble, compartiendo algunos de los momentos más cómicos y extravagantes durante todo el filme. Sin duda, los tres intérpretes entendieron perfectamente ante que tipo de historia se estaban encontrando.
El guion, sin ser una eminencia en el subgénero de la comedia adolescente, si tiene gags muy originales. La fase de los insultos (quien haya visto la película lo entenderá) es de las secuencias más divertidas en lo que llevamos del año, y las múltiples pinzas de guion repartidas durante todo el metraje que van siendo recogidas en los momentos más oportunos, consiguen que el filme goce de una sintonía y ritmo arrolladores y placenteros, otorgando a la película un sentimientio autoral que dinamita en las últimas secuencias del filme. La figura villana de la historia, la cual viene dada por unos supervisores que odian a los freaks y a las drogas, son un buena contrapartida a los objetivos de nuestros protagonistas. Si nos ponemos quisquillosos, podríamos sacarles detalles a la historia, que dentro del sin sentido que ya es, carecen de sentido, pero lo dicho, sería tomarnos demasiado enserio una película que busca lo contrario.

Por todo lo dicho anteriormente, Pizza Move funciona como un buen tripi una noche de sábado con tus amigos. Prepárate una pizza, apaga las luces, y disfruta de una comedia que no solo te hará reirte a carcajadas con cada gag, sino que reforzará la propia amistad que tengas con tus colegas. Por que el cine, en muchas de sus acepciones, también es un medio para seguir fortaleciendo relaciones.Y por supuesto, no recomiendo tomar ningún tipo de estupefaciente, si lo haces, que sea bajo tu propia responsabilidad y cuidado. Ahí lo dejo.











