Horizonte final

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Horizonte final

Hay días en los que la conjunción perfecta de elementos simplemente se produce. El querer ver una película de duración estándar, que sea una cinta que lleva pendiente desde eones y que encima acabe dando más de lo que parecía con un primer vistazo. Todo eso es lo que ha sucedido con la película de hoy.

En el año 2047, la nave espacial Lewis and Clark es enviada a la órbita de Neptuno para investigar el paradero de la nave Horizonte final, una nave desaparecida hace siete años de la que no se volvió a saber nada acerca de su destino ni de su tripulación, hasta ahora con la aparición de una misteriosa transmisión. La tripulación de la Lewis and Clark tratará de desentrañar las incógnitas, pero se toparan con algo que excede sus peores pesadillas.

No es sorprendente que Alien sea el referente para muchos a la hora de tratar una historia espacial que combine la ciencia ficción con el terror. Al fin y al cabo, la celebrada cinta de Ridley Scott es un gran ejercicio de construcción de tensión y de saber cuándo mostrar a la gran amenaza. Pero tal vez resulte más sorprendente que la otra gran inspiración para la historia sea Hellraiser, que aunque plausible, le da un capa de terror que la diferencia por completo de la película de Scott. Y si bien es cierto que la introducción del Dr. Weir a la Lewis and Clark, donde se le presentan a él y al publico quien es la tripulación, sus roles, sus personalidades y sus dinámicas de mando puede resultar demasiado sobre expositiva en lugar de mostrar, es un buen preludio de cara al segundo acto.

Pero una vez la Lewis and Clark divisa la Horizonte final, la tensión es palpable. Con la primera toma de contacto, hay detalles que evidencian que algo muy malo ha sucedido, incluso algo peor de lo que se intuye en la secuencia prólogo. Y con la exploración de la nave se pone de manifiesto la gran baza del filme, que es todo el diseño de producción, el cómo está construida la Horizonte final, con sus pasillos laberinticos, sus salas metálicas y cuadriculadas que parecen sacadas de otra dimensión, la sala del núcleo o sus escondites más técnicos son toda una proeza artesanal que siente tangible, futurista, áspera y asfixiante. Los primeros pasos en este segundo acto si se benefician más de mostrar consecuencias antes que contar, por mucho que en varias ocasiones sea a partir de los personajes tomando decisiones estúpidas sangrantes teniendo en cuenta que se tratan de científicos o exploradores espaciales en aras de la tensión narrativa.

Horizonte final

Y una vez llegada la tensión a su punto más álgido, se revela el verdadero horror, o mejor dicho, parte de ese horror, ya que justo todo el terror viene de más allá de lo que la mente humana podría comprender. Con el terror ya sobre la mesa, llega una fiesta de sangre y vísceras muy potente que parece sacada de la mente de Clive Barker, capaz de repeler a público algo más sensible y de mantener con los ojos abiertos al resto de los espectadores. La lucha por la supervivencia de la tripulación se vuelve algo muy alocado, pero también muy conveniente y que no escapa a las conveniencias narrativas o a los clichés más comunes de Hollywood. Y su cierre también corresponde más a algún cliché en particular del terror, coherente, aunque quizás por la trayectoria que llevaba el tercer acto podría haber derivado en otro cierre.

En cuanto al reparto si bien es amplio por todos los componentes de la tripulación de la nave, al final del día el duelo interpretativo queda reducido a dos. Sam Neill como el Dr. Weir encaja en ese prototipo de científico con grandes ambiciones, unas que quizás han superado sus expectativas, inflándole el ego y siendo ajeno al peligro con tal de demostrar que lleva razón en sus teorías y sus descubrimientos. Y Laurence Fishburne como el Capitán Miller es ese hombre que tiene una mentalidad muy de soldado, de tener clara su misión, pero se preocuparse por su tripulación y su bienestar. El choque de posturas entre ambos va a ser el tema recurrente durante todo el metraje hasta el cierre por todo lo alto.

En resumen, se trata de un entretenimiento muy digno que mezcla muy bien la ciencia ficción con el terror cósmico y que, pese a los años, sus efectos y su diseño se mantienen intactos.

LA NOTA DE FILMFILICOS

EN POCAS PALABRAS

Una estimulante pesadilla cósmica espacial donde su impresionante nave es un personaje más.

3
Ciencia ficciónCine de EE.UU.Jack NoseworthyJason IsaacsJoely RichardsonKathleen QuinlanLaurence FishburnePaul W.S. AndersonRichard T. JonesSam NeillTerror
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Autor/a

Palomiix (AKA Paloma Sztrancman)

Autobiografía: Graduada en Comunicación Audiovisual, pero eso es una simple excusa para pasarme el día viendo películas y series como si no hubiese mañana. Y si a eso le sumamos la lectura tenemos el 90% del tiempo pillado. Frase: "Dame una taza de chocolate y una buena historia. No necesito más para ser feliz".

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