Maspalomas

Películas
161
161

No estamos acostumbrados a pensar en aquello que resulta incómodo, triste, inevitable. Preferimos confiar en que nuestro libre albedrío nos ayudará a evitar aquello en lo que nunca nos paramos a reflexionar: la vejez, la decadencia y por último, el único final posible para todos.

Maspalomas es una zona natural y turística de Gran Canaria, famosa por sus extensas dunas de arena. Un lugar físico, pero también emocional, en el que el protagonista, Vicente (José Ramón Soroiz), un hombre de 76 años, busca su sitio en el mundo. Está allí con su amigo Ramón (Zorion Eguileor) para experimentar esa libertad sexual que siempre ha reprimido. Primero, porque pasó 50 años casado con una mujer con la que tuvo una hija. Familia que dejó atrás para irse con el que ha sido su pareja durante los últimos 25 años. Una vida que se le ha pasado demasiado rápido y siente que nunca ha podido ser realmente libre. Hasta ahora.

Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga (miembros destacados de Moriarti Produkzioak) escriben y dirigen un relato crudo sobre la vejez vista desde fuera y sufrida desde dentro. Porque el Vicente al que conocemos está lleno de vitalidad y ganas de disfrutar, no solo del sexo, de la vida. Hasta que un golpe del destino le hace terminar en una residencia de ancianos.

Múltiples películas parten de ese punto de vista existencialista: ¿para qué vivimos?, ¿tiene sentido el sufrimiento? O como decía mi abuela: mira que si después de tanto sufrir, al final es pa morirme…

Ahí asistimos como espectadores a la segunda vez que Vicente se ve obligado a ocultarse. En la residencia no hay libertad, todo está organizado y ve cómo su autonomía se limita. Prisionero dentro de su cuerpo, por culpa de la enfermedad, y del armario, por culpa de la sociedad. Vicente se siente perdido, pero, sobre todo, enfadado. Le acompañamos a un viaje interior lleno de tristeza y frustración en el que le acompañan Nerea (Nagore Aranburu), la hija que abandonó, Xanti (Kandido Urangasu) compañero de habitación que cumple todos los estereotipos de machista y señor mayor chapado a la antigua; e Iñaki (Kepa Errasti) el enfermero que representa la libertad de ser uno mismo qué el nunca ha experimentado.

Dos tiempos, dos escenarios, construidos para que el espectador experimente incomodidad.

¿Un viejo disfrutando del sexo libremente? ¿A quién le interesa un viejo “aparcado” en una residencia?

Viendo la residencia desde los ojos de Vicente, descubrimos un pequeño mundo de vidas que parecen no importar a nadie y que, no obstante, siguen con ganas de seguir riendo, sintiendo.

Nominada a 9 Premios Goya, entre ellos Mejor Película, y a mí no me gustó nada. Tomé unas notas cínicas y crueles mientras la veía, que ni Boyero se atrevió a tanto. La historia es buena, la premisa original. Sin embargo, la pasión desmedida que da paso a momentos en los que no ocurre nada, hace que se pierda la tensión. Es una película demasiado intensa. Con cambios de plano y enfoque que me impidieron llegar a conectar del todo con una historia triste, pero también realista.

Intento buscarle un punto de equilibrio a las películas que no me gustan porque considero que el cine siempre puede aportar algo. Hablaba de eso con una amiga y me pidió que abriera la mente a la sensibilidad que trata de transmitir la película y le prometí hacerlo. Así que la revisité para poder encontrar ternura donde vi sordidez, verdad donde todo me parecía impostado.

Porque, como me decía mi amiga, lo bonito de comentar las películas es que cada uno nos fijamos en cositas diferentes. Y así me di cuenta de todos esos pequeños momentos de intimidad que surgen entre Vicente y su compañero de habitación. Dos hombres, dos mundos muy diferentes y, entre ellos, una montaña de prejuicios repetidos hasta la saciedad por la masculinidad tóxica.

Maspalomas es muchos escenarios, demasiados planos, una historia fragmentada y diversas realidades. Porque la vida es compleja, caótica, absurda y sin sentido. Y al final te mueres. Pero no olvidemos que en el camino hay millones de matices, momentos y personas que nos ayudan a construir lo que somos.

«La vida es un constante proceso de morir»
Shopenhauer

LA NOTA DE FILMFILICOS

EN POCAS PALABRAS

Es una historia triste y complicada, como la vida misma.

3
Aitor ArregiAlberto ToscoArmani DvyneBorja BerzosaChris DellIsaac Dos SantosItziar AizpuruJosé Mari GoenagaJosé Ramón SoroizJulian HackenbergKándido UrangaKevin MedinaMiren GaztañagaMoriarti ProdukzioakNagore AranburuNicholas SartoriPaul BerrondoTanya de la CruzZorion Eguileor
Entrada anterior
Berlinale 2026 – Parte I

Autor/a

Zulay (AKA Zulay Montero Maldonado)

Autobiografía: Escribo porque si no mi cabeza explota. Storyteller o cuentacuentos con muchas ideas y muy poco tiempo. Frase: "Tonterías. Solo lo dices porque nadie lo ha hecho nunca" - La princesa prometida

Más artículos de Zulay

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

Participa en la Porra de los Oscar 2026 organizada por Filmfilicos
YouTube
LinkedIn
Pinterest
Instagram
Publicidad
Artículos más recientes del filmblog
Filmlista
filmlista con todas las películas comentadas en filmfilicos