Hay películas que, por reparto o premisa, te ponen en guardia: cuando Zooey Deschanel y Charlie Cox comparten cartel, el corazón cinéfilo espera algo más que “otra comedia romántica de catálogo”. Merv es precisamente esa película liviana de Prime Video que intenta mezclar romance, humor y amor perruno, pero que termina siendo poca cosa, y bastante predecible.
Dirigida por Jessica Swale y escrita por Dane Clark y Linsey Stewart, la película Merv nos presenta a Anna (Deschanel) y Russ (Cox), una pareja recientemente separada que comparte la custodia de su perro, Merv. Tras la ruptura, el perrito entra en una especie de “depresión” y Russ decide llevarlo a un hotel canino en Florida para animarle. Como era de esperar, Anna lo sigue en secreto y lo que parecía una escapada playera tranquila se convierte en una serie de situaciones diseñadas para acercar a los dos protagonistas… y, de paso, repavimentar una relación que nunca llega a despegar con verdadero interés.
Una rom-com demasiado previsiblemente formulada
Incluso siendo una comedia romántica, Merv es sorprendentemente… genérica. La idea de utilizar al perro como catalizador del reencuentro es algo simpático y hasta podría haber sido original, pero la película no lo explota con suficiente creatividad. Cada giro dramático está al servicio de un ritmo que pretende ser ligero, pero termina sin ninguna chispa real. El guion nunca arriesga, se aferra a los caminos trillados del género y el resultado es una historia que ya has visto mil veces, solo que esta vez con un perro depresivo como excusa.

Gran parte de la película recae en las espaldas de Deschanel y Cox, y aquí viene otro de los puntos flojos de la película (tristemente). Charlie Cox aporta encanto y ternura, su desempeño es una de las pocas cosas que realmente funcionan. En cambio, la interpretación de Zooey Deschanel es más tibia (/incluso hay opiniones que señalan que su química con Cox y con el propio perro nunca termina de convencer), lo cual lastra el corazón romántico de la cinta.
¿Qué salva (o no salva) a Merv?
Visualmente, Merv no desagrada, y en su conjunto es fácil de ver. El ritmo, la duración (105 minutos) y el tono PG son perfectos para un visionado tranquilo en pantalla de sofá en enero, pero eso también significa que no hay demasiado que recordar después de apagar la pantalla. La relación entre los personajes principales nunca llega a tener tensión real, ni conflictos profundos, ni siquiera el perro (que podría haber sido un personaje adorable capaz de encender la historia) logra levantar el guion con suficiente fuerza.
Merv tenía todos los ingredientes para ser una comedia romántica con más corazón del que realmente encontramos. En lugar de eso, se queda en una fórmula amable, bienintencionada y… bastante superficial. Es posible que funcione para sesiones familiares sin exigencias, o para los que simplemente aman a los perros en pantalla, pero si buscabas una película con alma o un romance con verdadero punch, no es este el caso.











