Hay películas que sabes perfectamente lo que te van a dar desde el minuto uno: azúcar, sonrisas prefabricadas y un mensaje familiar tan suave que podría aparecer en el prospecto de un medicamento infantil. Papá por sorpresa es justo eso. Dirigida por Andy Fickman y protagonizada por un Dwayne Johnson en plena transición a la comedia light, es ese tipo de peli que se veía cada tarde en la televisión cuando aún hacíamos zapping sin remordimientos. Ya sabes a qué me refiero: brillo, coreografías monas, niña adorable y un “qué bonito es todo” que ni el árbol de Navidad del centro comercial.
Sinopsis de la película
Joe Kingman (Dwayne Johnson) es la estrella absoluta de su equipo de fútbol americano: un quarterback obsesionado con ganar, con su ego y con su lujosa vida de soltero. Su mundo funciona como un reloj suizo… hasta que aparece Peyton (Madison Pettis), una niña de ocho años que asegura ser su hija. Un test de ADN después, Joe descubre que, efectivamente, la paternidad le ha caído encima como un placaje por la espalda.
A partir de ahí, la historia avanza por donde esperas: choque cultural entre la vida rígida de Joe y la imaginación de Peyton, escenas de caos adorable, lecciones morales, disfraces, purpurina, clases de ballet y toda esa colección de momentos familiares que Disney sabe empaquetar con precisión quirúrgica.

Reseña de Papá por sorpresa
Vale, siendo sincero: Papá por sorpresa no es una buena película. Tampoco lo pretende. Funciona como un producto amable, de manual, pensado para que nadie se enfade y todos salgan de buen humor. Lo que pasa es que, cuando la ves con ojos adultos, cuesta no notar lo plana que es. Los conflictos se resuelven antes incluso de que te dé tiempo a preocuparte por ellos, la tensión dramática dura menos que un anuncio de cereales y la película, aunque simpática, avanza con el piloto automático puesto.
Dicho esto, hay algo curioso en revisitar este tipo de cintas. Son como una cápsula del tiempo: ese momento en el que Dwayne Johnson aún se estaba moldeando como estrella mainstream, entre músculos, cejas levantadas y gestos cómicos; y esa etapa en la que Disney apostaba fuerte por historias familiares sin grandes riesgos, pero con muchísimo brillo. Podría hablar de cómo estas tramas de “padre inesperado” llevan repitiéndose décadas (y seguirán), porque siempre funcionan cuando lo que buscas es un rato amable. Eso sí: también creo que por eso mismo no trascienden demasiado.
Madison Pettis es lo mejor de la película, la típica niña con talento para comerse la pantalla sin caer en el empalague absoluto. Lo demás, ya lo has visto mil veces: bailecito, partido importante, moraleja final y abrazo general. Y oye, a veces eso también apetece… pero tampoco le pidamos más profundidad de la que realmente tiene.
Papá por sorpresa es exactamente lo que parece: una comedia familiar predecible, simpática en algunos momentos, olvidable en el resto No molesta, no indigna, pero tampoco destaca. Una de esas películas que se ven fácil, se digieren rápido y se olvidan aún más rápido.











