Cerramos el Verano de Blockbusters de la forma más literal posible: con la película más reciente de todas, estrenada hace apenas unos días y que fui a ver ayer mismo. Para cerrar el círculo, aquí está Spider-Man: Brand New Day, de Destin Daniel Cretton. Adelanto el veredicto: entretenida, sí, pero tampoco es para tirar cohetes.
Ficha técnica y sinopsis de Spider-Man: Brand New Day
Cretton dirige sobre un guion de Chris McKenna y Erik Sommers, los mismos que llevan escribiendo a este Spider-Man desde Homecoming, con Tom Holland, Zendaya y Jacob Batalon repitiendo como Peter, MJ y Ned. Se suman Jon Bernthal como Punisher, Michael Mando recuperando su Scorpion de la primera entrega, Mark Ruffalo como Hulk, Florence Pugh como la nueva Viuda Negra y Sadie Sink en un papel que Marvel ha protegido con un secretismo casi ridículo (no voy a destriparlo aquí, tranquilos). El título viene directamente del cómic de 2008 Brand New Day, que reseteó el statu quo del personaje en las viñetas, y la trama recoge el testigo justo donde lo dejó No Way Home: han pasado cuatro años, el mundo ha olvidado que Peter Parker es Spider-Man por el hechizo de Doctor Strange, y él se ha dedicado en cuerpo y alma a proteger Nueva York en completo anonimato, mientras sus poderes arácnidos empiezan a mutar de forma inquietante.
Un dato simpático: parece ser que Tom Holland empujó para que esta secuela tuviera un propósito real y no solo comercial, algo que dice haber aprendido viendo el rigor de Christopher Nolan durante el rodaje de La Odisea (donde interpreta a Telémaco). Digo simpático, porque sí, algo hay en la película, pero tan superficial, que pasa desapercibido. La película arrasó en los preestrenos en Estados Unidos, superando el récord que tenía No Way Home, y en España ha firmado el mejor estreno de la historia. La crítica, por su parte, la ha recibido con los brazos abiertos: ronda el 91-93% en Rotten Tomatoes, con reseñas que la señalan como una de las entregas más personales de la saga, alejada del espectáculo multiversal de la anterior. Pero que yo sin duda no comparto.

Solo, pero no por gusto
La película es entretenida, se ve bien, Holland está sólido, pero el guion se queda en la superficie de lo que promete: escena de acción, escena lenta donde parece que sucederá algo profundo, otra vez acción, y vuelta a empezar. Hay un par de momentos que rozan directamente lo absurdo. Y los cameos, que se supone que son el gran reclamo, a mí ya me empiezan a cansar un poco: recuperar personajes históricos del universo Marvel con cara nueva, después de que ya les hayamos visto otra cara (u otras dos) en películas anteriores, es un truco que funcionó de maravilla en No Way Home pero que aquí ya huele más a fórmula que a sorpresa.
Dicho esto, hay algo en la premisa que sí me ha hecho pensar: esa soledad que arrastra Peter durante toda la película. La eligió él, técnicamente, lanzó el hechizo, aceptó las consecuencias. Pero no nos engañemos, no es lo mismo elegir la soledad que verte empujado a ella sin salida. Yo soy de los que disfruta muchísimo estando solo, me relaja, me ordena la cabeza, y es algo que decido tener, no algo que me pase; también disfruto muchísimo la compañía cuando me apetece, así que no va de encerrarme, va de que la puerta la abro y la cierro yo. Lo de Peter es justo lo contrario: una soledad con truco, aceptada para salvar a los demás pero sufrida como condena, sin la opción real de volver atrás cuando le apetezca. Y ese matiz, que la película apenas se para a explorar porque enseguida vuelve a la acción, es de lo más interesante que toca sin saber muy bien qué hacer con ello.
Así cerramos el Verano de Blockbusters: empecé con un niño y un extraterrestre en una bicicleta hace más de cuarenta años, y terminamos con un veinteañero trepamuros que nadie recuerda, estrenado anteayer. Entre medias, barcos que se hunden, glaciares que devoran Manhattan, fontaneros saltando entre galaxias… un verano bien completo, la verdad.











