Kristoffer Borgli, el director noruego de Dream Scenario y Sick of Myself, vuelve con The Drama, un nuevo título de A24 protagonizado por Zendaya y Robert Pattinson. La premisa tiene gancho: una pareja, en los días previos a su boda, se enfrenta a una crisis inesperada cuando unas revelaciones sacuden lo que uno de ellos creía saber sobre el otro. Un error del pasado de ella. A esto se le une la incapacidad de él para pasarlo por alto. Y de ahí, todo lo demás.
Crítica de The Drama
El problema es que The Drama resulta bastante fría y carente de ritmo. El sello A24 es reconocible de inmediato: los encuadres calculados, los giros argumentales, esa forma tan particular que tienen sus personajes de hablar. Hay en esta productora una fascinación por absorber las comedias románticas y hacerlas más personales, más psicológicas, menos melosas. La idea, en principio, me parece acertada, desde luego. Pero The Drama nos deja igual de indiferentes que Past Lives: todo muy serio, muy medido y, al final, poco memorable.
La película tiene poco para sorprender, y eso se nota especialmente cuando llega el clímax del guion, que debería sacudirnos y en cambio simplemente… deja de importar. Los amores que retrata Borgli pueden ser tormentosos, traumáticos, infantiles. El de esta película no encaja en ninguno de esos perfiles, y eso ya es un error conceptual de base.
En cuanto a los protagonistas: Pattinson, con un talento innegable, está mucho más entregado aquí que en Die My Love. Zendaya, en cambio, sigue siendo Zendaya: quien la dirija obtiene el mismo resultado. Su dificultad para comprender y dar vida a los personajes queda en evidencia, una vez más.
Poco se salva de The Drama. No es una película horrible; es algo peor: una película que no nos importa.











