Dentro del especial de los Oscar siempre hay títulos que pasan más desapercibidos. Películas pequeñas, técnicas o de nicho que se cuelan por categorías como peluquería y maquillaje. The Smashing Machine es una de ellas. No viene avalada por grandes premios interpretativos ni por el típico ruido mediático, pero sí por una historia real potente… al menos sobre el papel.
La película cuenta la vida del luchador Mark Kerr, una figura clave en los orígenes de la UFC y de las artes marciales mixtas modernas. El film repasa su meteórico ascenso en el deporte, sus dos campeonatos y, sobre todo, su posterior caída en un entorno tan competitivo como salvaje. Ambición, sacrificio, dolor físico y emocional, y el apoyo constante de su pareja, Dawn Staples, marcan un recorrido que encaja perfectamente en el molde clásico del biopic deportivo: gloria, excesos y factura final.
Dirigida por Ben Safdie y apadrinada por A24, la cinta intenta acercarse al personaje con un tono casi documental, cámara nerviosa y una puesta en escena sucia y realista que recuerda mucho a Diamantes en bruto. El problema es que, más allá de ese estilo, la historia no termina de aportar nada nuevo. La vida de Kerr tiene momentos duros y dramáticos, sí, pero la película se limita a contarlos sin demasiada profundidad ni sorpresa. Todo resulta previsible.

Sus dos horas de metraje se hacen largas. Hay secuencias que se alargan más de lo necesario y el ritmo termina volviéndose tedioso, como si el drama estuviera estirado para parecer más importante de lo que realmente es.
En el apartado interpretativo, Dwayne Johnson afronta uno de los papeles más serios de su carrera. Se aleja del héroe musculado y simpático de siempre, apostando por un registro más contenido. El esfuerzo se nota, pero no es una transformación que deslumbre. Emily Blunt, por su parte, queda relegada a un personaje demasiado secundario y algo estereotipado, desaprovechando su talento.
Al final, The Smashing Machine se queda en tierra de nadie: ni el gran drama deportivo que pretende ser, ni una propuesta de autor realmente reveladora. Una película correcta, pero bastante sobrevalorada.












