El universo de The Boys continúa expandiéndose, y con esta segunda temporada de Gen V vuelve a demostrar que su irreverencia no era una casualidad. Si la primera temporada nos metía de lleno en la locura adolescente de Godolkin University, esta segunda va un paso más allá, explorando las consecuencias de aquel caos, las heridas que dejó y los nuevos juegos de poder que se abren entre jóvenes con superpoderes y sin control emocional.
Los creadores Craig Rosenberg, Evan Goldberg y Eric Kripke mantienen la fórmula del cóctel que funciona: crítica social, humor negro y litros de sangre digital, pero ahora el tono es algo más oscuro, más centrado en las consecuencias que en la sorpresa. La serie sigue siendo una extensión muy orgánica del universo The Boys, de hecho diría que con más cameos o incluso más introducida dentro de la trama principal.
De qué trata la segunda temporada de Gen V
La segunda temporada arranca directamente tras el final de la primera y los eventos de The Boys Temporada 4 presentes, lo que ya pone el listón alto. En esta nueva entrega, los estudiantes de Godolkin University regresan, pero el campus ya no es un simple lugar de aprendizaje: se ha convertido en un campo de batalla ideológico. Con el país respondiendo al dominio del Patriota, Godolkin se transforma bajo la férula del nuevo decano Dean Cipher (interpretado por Hamish Linklater), que insta a los jóvenes “supers” a ver a los humanos como seres inferiores y a entrenarse como soldados, no héroes.
Marie Moreau (Jaz Sinclair) regresa marcada por sus decisiones recientes. Emma Meyer (Lizze Broadway), Cate Dunlap (Maddie Phillips) y Jordan Li (London Thor/Derek Luh) también están de vuelta, pero lo hacen como supervivientes, no como triunfadores. Sean Patrick Thomas, que encarna al super Polarity, cobra protagonismo al investigar la misteriosa muerte de su hijo Andre, un arco que se construye para rendir homenaje al actor Chance Perdomo.

Reseña de esta Gen V. Temporada 2
Lo que más me ha gustado de esta temporada es que por fin siente que la progresión importaba. El caos adolescente de la primera entrega evoluciona aquí hacia algo más consciente. Hay menos fiestas alocadas y más conspiración institucional; menos “vamos a ver qué poder tengo” y más “¿qué pasa cuando ese poder se usa para aplastar?”. Vuelvo al punto de la primera temporada: me encanta ese universo crudo de superhéroes que no lo son tanto… y aquí lo confirma.
Hay algo que no tiene que ver concretamente con Gen V, pero sí con cómo vivimos las series hoy en día. Cada vez tardan más en llegar las nuevas temporadas. A veces tanto, que cuando por fin se estrenan ya no recuerdas ni por dónde iba la historia. No es culpa de la serie, pero el vínculo se enfría, y cuesta volver a meterse en ese universo. A mí me ha pasado con esta: los dos o tres primeros capítulos los he visto medio perdido, intentando recordar qué pasó, quién era quién y por qué debería importarme tanto como antes.
Sí, Amazon suele estrenar los episodios de forma semanal, lo cual está bien para saborearlos poco a poco (aunque yo soy más de atracones). Pero entre temporada y temporada el lapso es tan largo que cuesta recuperar el feeling, ese impulso de devorar capítulos como si el mando quemara. Al final lo recuperas (porque Gen V lo merece), pero el arranque cuesta.
La segunda temporada de Gen V confirma que este spin-off no era un experimento pasajero. Mantiene el nivel, madura a sus personajes y sigue construyendo un universo donde el heroísmo se mide en likes y la redención cuesta sangre (propia o ajena). Quizás no sorprenda tanto como la primera, pero sigue siendo adictiva, salvaje y necesaria. Todavía no esta confirmada la tercera temporada, cuando escribo este artículo, yo voto a favor, pero que llegue un poco antes, por favor.











