¿Ha muerto realmente el cine de superhéroes?

Hoy en día, es común ver en la cartelera de nuestros cines habituales, el estreno de una película perteneciente al género de superheroico. Al igual que otros géneros del pasado como el western, el cine de superhéroes no parece tener un fin concreto. La infinidad de material gráfico del que pueden basarse es una de las principales bazas para que los estudios sigan apostando por su consecuente producción. No obstante, la sentencia real la tienen los espectadores, y desde hace varios años, parece que se están poniendo de acuerdo en una afirmación que se repite constantemente por los entresijos de internet: «El cine de superhéroes ha muerto».
El estreno de la última película del nuevo universo de DC «Supergirl» parece haber dado la razón a la afirmación previamente dicha. A día de hoy, aún no he visto el largometraje, he escuchado críticas mixtas y mentiría si dijese que no tengo ganas de ver que se cuece. Por lo que la razón de estar escribiendo esta reflexión no viene dada por esta película. Creo firmemente que nos encontramos ante una cuestión que viene planteada desde hace varios años.

El género superheroico siempre ha estado presente en el séptimo arte. No obstante, su auge estos últimos años ha tenido como principal protagonista la franquicia de Marvel, o mejor dicho, Marvel Studios. Es curioso como, si nos paramos a revisar las anteriores producciones del género antes del UCM, (Universo Cinematográfico de Marvel) encontramos joyas de gran calidad como la trilogía de Spiderman de Sam Raimi, la saga de X-Men o las películas de Blade. Piezas audiovisuales que, si bien cosechaban éxitos de crítica o audiencia, no acaban de abarcar un público mainstream como el actual. Entonces, ¿Qué ha tenido que pasar estos últimos años para que el público general haya conectado de forma masiva con esta saga de películas?
Dejando de lado una posible causa a nivel social más antropológica como la necesidad de encontrar héroes/inas a través de la gran pantalla en un mundo actual caótico, creo que la respuesta está más que clara: la interconexión entre las películas. ¿A quién no le gusta que su personaje favorito aparezca en otra película con una entrada triunfal? Esta fórmula prácticamente patentada por Marvel Studios, ha conseguido que millones de personas estemos atentos a más de 20 y pico producciones a lo largo de más de dos décadas. Su punto más álgido fue con el final de la saga de las gemas del infinito. Desde ese punto hasta ahora, parece que el espectador promedio no ha acabado de retomar este fenómeno y salvo contadas excepciones, podríamos decir que ha habido una pérdida de interés general en el género.

Dicho esto, no sería raro afirmar que gran parte de esta viralidad del género de superhéroes está más anclada a la propia Marvel que al género en sí mismo. Por lo menos en primera instancia. Gracias a esta saga de películas, otras editoriales como la propia DC, pudo iniciar su universo cinematográfico con resultados un poco menos consistentes. Aunque eso es otra historia. Ahora bien ¿Qué ha provocado esta bajada de interés y expectación? La respuesta fácil sería la sobre explotación de productos y una lista de producciones que no han acabado de conectar con el público. Si bien sería una respuesta acertada, creo una mejor sentencia sería la falta de originilidad y una falta de historias interesantes que consigan conectar con el público.
Grandes ejemplos de producciones superheroicas que han logrado mantenerse a flote y prosperar por su originalidad serían la serie de «The Boys» o la propia «Invencible«. Historias arquetípicas del género pero con variaciones considerables como mostrar una realidad mucho más cruda y semejante a lo que podríamos esperar de un hipotético caso en el que los supers coexistieran con nosotros. Sé que probáblamente no esté descubriendo el fuego con esta reflexión, pero sí que creo que debemos recordar cómo han conseguido actualizarse otros géneros cinemarográficos a lo largo de estos años: mutando.

En conclusión, ¿El cine de superhéroes está muriéndose? No lo creo. Simplemente está mutando. Y al igual que en la evolución, dejamos de darle importancia los elementos que ya no consideramos relevantes o imprescindibles para nuestra supervivencia. Podrán estrenarse infinidad de productos superheroicos, pero solo aquellos que muten en algo más original o que conecten emocionalmente con el público, serán los únicos que dejen una huella en la historia del séptimo arte. Y sino consiguen dar ese paso evolutivo, bueno, simplemente puedes disfrutarlos sin ninguna pretensión. Nadie te obliga a ver visionar lo mejor de lo mejor. Si no, ¿Para qué existirían el resto de producciones cinematográficas? Dejemos de ser tan serios e intelectuales y disfrutemos del entretenimiento, por favor.
Feliz verano.










